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miércoles, 23 de octubre de 2013
Un paseo en coche
Esta entrada lleva en el tintero tres o cuatro meses. Como el mes pasado no publiqué nada, allá va.
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El otro día fui al centro en coche. Salía de mi casa y quería llegar al parking de la Plaza Mayor. Tenía que llegar en media hora. El trayecto planeado era sencillo.
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El caso es que me lié un poco. Tarde más de una hora y media en llegar.
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En alguno de los sitios dí másde una vuelta, pero más o menos esto fue.
Hacía tiempo que no daba una vuelta, aunque no sé si esto debería contar, porque en realidad no estaba vagando sin más; yo quería llegar a un sitio. No sé por qué, después de perderme la segunda vez paré, pero decidí no poner el GPS. No sé por qué. Quizá porque me parecía la mejor forma de aprender. Quizá porque hacía mucho que no me perdía yo solo por el mundo. Quizá por simple cabezonería. Quizá para tener una historia más que contar. Quizá para demostrarme que era capaz, aunque la segunda vez que pasé por cibeles estuve a punto de irme a casa.
domingo, 21 de junio de 2009
It's Summertime!
Ya es verano!
Me encantan los últimos días de primavera, porque cada vez anochece más tarde.
Pero ahora ya es verano y me encanta! Aunque hay gente que tiene mucho calor, a mi me encanta. También es verdad que yo tengo piscina.
Verano!
Me encantan los últimos días de primavera, porque cada vez anochece más tarde.
Pero ahora ya es verano y me encanta! Aunque hay gente que tiene mucho calor, a mi me encanta. También es verdad que yo tengo piscina.
Verano!
lunes, 4 de mayo de 2009
Será Ingeniero
Como muchos ya sabréis, y el resto habéis deducido...
¡Ya soy ingeniero!
Al final terminé. Ya parecía que no iba a acabar nunca.
Ahora que soy ingeniero me siento igual, no echo rayos por los dedos ni tengo otros poderes.
La pregunta es obvia: ¿y ahora qué? Pues nada, a buscar trabajo y entrar en "la rueda". (Welcome to the Machine).
Pero nada, a seguir.
Y aprovechando que vuelvo a escribir una entrada a ver si actualizo más a menudo este blog y vuelvo un poco a leer los blogs de mis amigos.
Saludos y hasta entradas futuras (espero que sea hasta pronto).
Será Ingeniero
martes, 6 de mayo de 2008
Cascos Nuevos
Ayer me compré unos cascos nuevos. Así no me aburriré en el metro. O me aburriré menos. O podré escuchar esas canciones que de vez en cuando resurgen en mi cabeza. Y mucho más práctico que eso, podré intuir la radio en el fútbol (porque en realidad, es imposible escucharla con tanto ruido, a no ser que la pongas tan alta como para perforarte el tímpano).
Eso me hizo recordar, que cuando todavía iba al colegio, una profesora nos preguntó qué nos parecían las personas que iban escuchando música en el metro o en el autobús. Nos dijo que lo que querían era aislarse del mundo, por eso solían llevar la música alta. Después nos preguntó que qué podías hacer en el transporte público para no aburrirte. Además de leer, una de las propuestas era observar a la gente a tu alrededor. Recuerdo decirme a mí mismo que de mayor no sería de los de la música, y que observaría a la gente.
Creo que una de las primeras cosas que hice fue comprarme un mp3, para escuchar música. Eso sí, siempre lo más baja posible, para no dañar mis oídos y para no imponer mis gustos musicales a nadie (costumbre muy fea que cada vez es más común por estos lares). Además casi siempre llevo un sólo casco. Esto tiene un doble objetivo; primero, quedarme sordo como mucho de un oído y segundo no aislarme completamente de mi entorno. ¿Quién sabe la cantidad de cosas interesantes que pueden ocurrir alrededor? Además es práctico si alguien intenta llamarte de lejos o si algún coche te pita. Por otro lado no siempre llevo la música puesta.
Es cierto que observar a la gente alrededor, dentro de un autobús o de un vagón de metro, durante hora y media o dos horas al día es tedioso, y por eso tengo el mp3, pero a veces puedes ver a gente curiosa o quizá escuchar una conversación interesante. Quizá os suene muy raro o profundamente descortés, pero de vez en cuando encuentras una conversación que merece la pena.
Efectivamente, toda esa introducción ha sido porque hoy he escuchado una conversación muy interesante en el autobús. Después de esperar más de quince minutos y haberme arrepentido de no haber cogido el metro, por fin llegó al autobús. No llevaba los cascos nuevos, porque al lado de la carretera es imposible escuchar música, pensando en ponérmelos dentro del autobús. Había mucha gente y quedé situado al lado de dos asientos enfrentados. En uno iba un señor bastante mayor, pero no anciano. Trajeado y con corbata, calvo y un tanto regordete, con aspecto de profesor clásico de universidad. Enfrente, un señor al que todavía se le puede decir joven, vestido elegantemente, pero sin traje, delgado y con gafas, con aspecto de profesor moderno de universidad.
Estaba yo mirando la corbata del señor mayor, cuando acierto a oírle decir algo sobre una conferencia de Ortega y Gasset. La filosofía siempre ha despertado un poco mi curiosidad, así que me puse a escuchar con atención. Hablaba sobre "la concepción vitalista del ser humano", de que en realidad el ser humano se diferencia de los animales, no porque pueda pensar, sino porque puede crear. Usaba un lenguaje que no entendía del todo, pero mientras intentaba decidir si realmente me interesaba llegar a entenderle, el joven dijo que el ser humano se caracteriza también por el lenguaje, pero que es curioso como lo que provocó la creación del lenguaje era la necesidad de contar. Dijo que las matemáticas eran un lenguaje y poco más. Ciertamente las matemáticas son un lenguaje, pero algunos amigos míos se hubiesen molestado por lo de "nada más". El hombre mayor dijo que la distinción entre letras y ciencias era demasiado artificiosa, lo cual hizo que siguiera escuchando con atención.
Durante poco más de veinte minutos hablaron de educación, de la importancia de la curiosidad, de la sociedad moderna y su falta de tiempo, de lectura, de historia, de las celebraciones del dos de mayo, de política y de historia reciente como la RDA, o la revolución de Portugal. No os voy a aburrir con el relato de toda la conversación, ya que no me acordaría y no sería demasiado interesante. Quizá os lo podría haber camuflado como relato, para que mi capacidad para crear una conversación filosófica os dejase completamente aturdidos, pero no hubiera tenido mucho sentido.
¿Y todo esto por qué lo cuento? Primero para reactivar el blog, pero también porque me ha hecho pensar un poco. Es importante pensar, pero sobre todo pensar en cosas interesantes, no sólo en darle vueltas a tonterías. Además me recordaron que el que más tiempo tiene suele ser el que más cosas tiene que hacer.
Por otro lado hace poco pregunté a un par de personas que qué era yo, si listo o sabio, y todas respondieron que sabio. En realidad no creo que lo sea, pero sí sé que me gustaría llegar a serlo. Y para ello el primer paso es escuchar.
Hale.
miércoles, 16 de abril de 2008
It's been a while
Hello Brethren!
Hace algun tiempo que no me pasaba por aquí, y es que he estado muy ocupado. Podría decir que a partir de ahora escribiré asiduamente, etc., etc., pero esas cosas nunca se cumplen.
Eso sí para compensaros os he traído un par de historietas de "nunca pasa nada".
Botella de vino
Este pequeño relato, completamente verídico, suele acabar acompañado de frases como: "tienes la sangre de horchata", "es que pareces un póster" ó "perdona, pero no te estaba escuchando".
Ocurrió que estaba yo comiendo en casa, un domingo, junto con mi familia, en una típica comida de domingo en familia. Estábamos viendo la pésima serie de Flash Gordon, adaptación del cómic clásico homónimo. Yo estaba dando cuenta de mi filete, cuando de pronto mi padre derribó la botella de vino (abierta) sobre mi plato. El alcohólico líquido salpicó mi plato y me mojó la camisa y los pantalones. Luego siguió derramándose sobre mi plato y ex-esquisito filete. Lo normal en estos casos hubiese sido sorprenderse, dar un bote, intentar coger la botella, o, al menos, levantarla cuando empezó a regar mi plato. Pero no. No hice nada de eso. De hecho, no hice nada. Nada de nada. Me quedé mirando la botella, el tenedor con un trozo de filete en la mano, sin hacer nada, hasta que mi padré levantó la botella.
Público: ""tienes la sangre de horchata", "es que pareces un póster", "perdona, pero no te estaba escuchando"
Ahora que aquellos que dicen que no vivo en este planeta tienen más argumentos a su favor, le toca el turno a aquellos que dicen que le doy mil vueltas a las cosas o que me las invento.
Domingo por la tarde (¡el mismo dia! No me había fijado), tarde de fútbol. Mi padre ha quedado con un amigo antes del fútbol y éste se retrasa. Damos una vuelta por el centro comercial para hacer tiempo. Aburrido como estaba, vi que una chica con una gran mochila y un aspecto peculiar se acerca a un señor mayor que empuja un carrito de bebé y dice "¿Vamos a Merendar?" el señor dice algo, la chica sonríe y se va. Entonces se acerca a una señora y dice "¿Vamos a Merendar?". Ante esta conducta extraña me pongo a mirar muy interesado el escaparate de la primera tienda que encuentro, temiendo que la chica, bien una loca, o bien una loca integrante de algún grupo extraño, se acerque a mi con esa pregunta. Al rato compruebo que el peligro ha pasado. Siguiendo nuestro camino localizo una vez más a la chica de la mochila, esta vez en compañía de la señora y del señor que empujaba el carrito, sólo que ahora es la señora la que va con el carrito. Y es que a veces la imaginación nos juega malas pasadas.
Eso es todo por hoy. See ya in the bright side of the moon
Cid: Vaya vaya, estamos graciosillos hoy. Y un poco egocentristas: yo yo yo yo....
Cid(2): Sí, ¿qué pasa? Es mi blog, al fin y al cabo...
(Esta era para los que dicen que estoy loco, jejejeje)
sábado, 5 de abril de 2008
Exploring 137
Hacía mucho tiempo que quería hacer esto. Para ir a casa suelo coger dos autobuses, el 82 y el 133. Pero en algún momento al 82 se le cruza el 137. Tenía la sensación de que cogiéndolo iría más rápido a casa. Llevaba mucho tiempo dándole vueltas, pero el miércoles por fin me decidí. Era de día y estaba de buen humor. Así que pensé en bajarme y estudiar el recorrido para ver si me llevaba a casa o relativamente cerca. No pude hacerlo porque el 137 venía a continuación, así que me subí sin tener ni idea da por dónde pasaría, aunque tenía dirección fuencarral, así que a la fuerza tendría que pasar cerca. El caso es que la jugada salió bien y probablemente repita recorrido.
En realidad es una pena haberlo descubierto tan tarde. Recuerdo cuando en los primeros años me dedicaba de vez en cuando a explorar. Probaba rutas y caminos alternativos y era divertido. Exploraba por filosofía los bosquecillos a ver dónde me llevaban, iba al parque del meteorológico a ver que había. Muchas veces simplemente paseaba por allí. Quizá tenía más tiempo, me aburría más o era un poco solitario. Aunque no siempre era yo solo, recuerdo un día estupendo cuando entre cuatro amigos visitamos un montón de facultades de la ciudad universitaria. Lo pasamos en grande ese día.
Ya casi no exploro, y ya poco tiempo me queda de exploración por la uni. Pero bueno. Os recomiendo hacerlo alguna vez (con cuidado) suele resultar divertido.
-- Go where your toes led you
viernes, 21 de marzo de 2008
Der Bus
Salía yo de clase, a las 20:30, hastiado y cansado por la asignación que me hacía salir tan tarde, pero contento porque comenzaba la semana santa. Mientras decidía si estaba más cansado que contento o viceversa esperaba al autobús. No tardó mucho en llegar. Me subí al autobús y piqué el billete. Iba a seguir hacia dentro del autobús cuando oí que el conductor decía "¿que tal macho?" o similar. Miré en derredor (que tal macho y derredor nunca antes habían aparecido en el mismo párrafo) y ví que se dirigía a mi, ya que el otro único ocupante del autobús era una mujer.
Durante el medio segundo que tardé en reaccionar decidí que hacer. Pensé que era obvio que se dirigía a mí, y que las opciones eran o hacer que no le había escuchado o darme la vuelta y hablar con él. Guiado por una curiosidad impropia en mí, y por no querer ser descortés me dí la vuelta y respondí. "Bien, bien. Cansado, pero bien...". Durante el breve trayecto que realicé a bordo del autobús el conductor y yo tuvimos una charla intrascendente. Que si era tarde, que si estudiar era mejor o peor que trabajar, que si a esa hora no había nadie... de lo que se puede hablar con el conductor del autobús al que no conoces de nada.
Por último se ofreció a dejarme cerca de la otra parada, aunque no pertenecía a ese autobús. Se lo agradecí y el conductor se despidió diciendo "bueno majo, un placer haberte conocido". Me despedí y me alejé pensando "así es como los mayores se hacen amigos de los conductores; se los encuentran un día que estan aburridos. Llegué a la parada con la certeza de que no reconocería a ese conductor cuando lo volviese a ver.
Os parecera que os he contado una chorrada, pero es para demostraros que no soy tan callado en el fondo.
domingo, 17 de febrero de 2008
Te odio
28 octubre
Te odio
Tonto tonto tonto tonto. Te odio. Eres lo peor.
Parece que no has aprendido nada. Llevas cuatro años intentándolo y nada. ¿No podías dejar de ser tú un momento?
¡Qué bien! He llegado justo a coger el autobús. Hay mucha gente. Será que ha tardado mucho. Hay un hueco en el medio, ahí me meto.
A ver si llego a tiempo, que voy muy justo. Vaya... que guapa es esa chica. Creo que voy a llegar un poco tarde. Sí, sí que es guapa, se parece un poco a Natalie Portman. En fin, hace un poco de frío. Sí que es guapa. Vaya.
Tal vez si un genio me hubiese dado tres deseos hubiera pedido que se acercara un poco a mí.
Joe con la señora mayor. No hacía falta ponerse así. Al final se ha levantado todo el mundo a cederle el asiento. La chica guapa y sus amigas también. ¡Anda! Se han puesto a mi lado. Voy a mirarla un poco más de cerca. Es muy guapa. Pero no todo el mundo lo diría. Es como si tuviese la belleza perfecta, pero sólo para mí. Es curioso. Me dan ganas de decirle algo. Creo que debería. Na, seguro que es muy pequeña. Tendrá quince o dieciseís años.
Como segundo deseo hubiese pedido conocer su edad.
Que tonto eres. Te odio.
A ver si me entero de qué están hablando. ¿Curso cero? Vaya, así que ha empezado la universidad. Tiene 18 entonces. Un poco pequeña para mí, pero no demasiado. Además a mí sólo me hacen caso las que son más pequeñas. Y como no he vivido demasiado a fondo me vendría bien y todo.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no puedes intentarlo? ¿Por qué no lo ves? Era tu oportunidad. Te odio.
Bueno, seguro que en el fondo no es mi tipo. Seguro que es un poco tonta, o un poco pava.
Como tercer deseo, hubiera pedido saber que pasaría si le dijera algo.
¿Subespacio vectorial? Vaya, así que estudia algo de ciencias, ¡qué bien! Tengo que decirle algo. Venga, dile algo. No tienes nada que perder. Hazlo. Venga que te han enseñado en estos años. Inténtalo, que nada tienes que perder.
Eres lo peor. ¿Por qué? Sólo tenías que empezar. Lo demás hubiera venido solo. Solo empezar. "Disculpa... eres lo más bello que he visto en mi vida..." Te odio.
Mejor no, sería muy raro. Seguro que la asusto. Además no creo que le gustase.
El genio me concedió un cuarto deseo.
Vaya, creo que me está mirando. No puede ser... ¡Sí! Se ha dado cuenta que la miro y ella me mira también. A ver si es que tengo algo en la cara. Me voy a mirar en el cristal. Vaya, tengo muy buen aspecto. Debería decirle algo. Sí, seguro que me diría que sí. Venga, venga. Ajjj no puedo.
Tío, que tonto eres. Te odio, te odio. No te han dicho una vez que si te devuelven la mirada es que algo puede pasar. Lo que te ocurre es que odiarías ser feliz, te aterroriza. Prefieres hundirte en la miseria. Miserable. Te odio.
¿Que está diciendo? Su voz también es bonita. "Mi madre dice que tengo la politécnica sobrevalorada" ¡Guau! Si le digo que soy de allí seguro que le intereso. Venga hazlo. Si no lo haces te arrepentirás. Hazlo, hazlo, hazlo. Venga tú puedes. Has cambiado. Ya no eres tan tímido. Puedes hacerlo. ¡Dijiste que lo harías! ¡Dijiste que no lo dejarías pasar!
¡Me lo prometiste! ¡Mentiroso! ¡Traidor! Te odio, te odio. Lo tenías al alcance de la mano. Al menos tendrías que haberlo intentado. ¡Me lo prometiste! No se puede confiar en ti.
Venga, venga. Se acaba el tiempo. Pronto se van a bajar, no dejes que se vaya. Dile algo. Vamos. No es tan difícil. Dile "Eres muy guapa, ¿me das tu teléfono? Venga vamos. ¡Hazlo! Venga, venga.
Es como si Dios hubiera decidido recompensarte y hubiera creado la situación perfecta para tí. Era ella, era perfecta. Lo era y lo sabes. Te arrepentirás por siempre jamás. Es como si te hubiera ofrecido todo lo que siempre has deseado y símplemente no te hubieras atrevido a alargar la mano y cogerlo. No puedo entenderlo. Podías hacerlo. Era sólo un pequeño esfuerzo. Hace dos años no, pero hoy podías. Has cambiado. Podías hacerlo. Simplemente escogiste no hacerlo. Escogiste la miseria. Prefieres el veneno de la autocompasíon a la verdadera felicidad. No te entiendo. Te odio.
Vamos. Si se asusta da igual. No la conoces. Sabes que si fallas no pasa nada. Inténtalo, por favor.
Sabías que la situación era propicia. Lo has sentido toda la semana. Pensaste que sería el viernes, pero no, era ayer. ¡Era el momento! Iba a cambiar tu vida. Todo sería diferente, todo cambiaría a partir de ese momento. Y si no, al menos podrías decir que lo habías intentado. Tendrías algo que explicar y todos los amigos que tanto te han ayudado se sentirían orgullosos de tí. Lo sabes. Si no lo hiciste por mí, deberías haberlo intentado por ellos, que tanto se han esforzado. Te han ayudado todo lo que han podido y tú les has traicionado. Espero que por tu cobardía (¡cobarde!) te consuma el remordimiento en tu madriguera. Muere viejo y solo, te lo mereces. Te odio.
Se baja en la siguiente parada. Venga, estás a tiempo, hazlo, hazlo. Por favor, hazlo por mí. Olvídate de lo demás ahora. No sabe quién eres, no la has asustado todavía. Seguro que es genial. Venga, hazlo.
No te engañes. No la volverás a ver. Y nunca tendrás una oportunidad como ésa. La has dejado escapar. Has perdido. Te odio. Y ahora te quemarás en el remordimiento, y recordarás lo que sentiste y no lo volverás a sentir. Y te odiarás hasta el fin de tus dias. A partir de ahora nada te llenará, la comida te sabrá a cenizas y lo que te gustaba hasta ahora ya no te llenará, porqué has podido oler la ambrosía de la felicidad y te has asustado. Era tuya. Era tu oportunidad. Has trabajado mucho para ello y se ha escapado. He perdido la fe en tí. Te odio.
Las puertas se abren se van a bajar. ¡Suíguela por favor! ¡Bájate! Da igual lo que tuvieras que hacer, lo único que importa es esto. Vamos bájate, no te llevará mucho. Le das un toque en el hombro y le pides el teléfono y luego te vas. Y si no, no has perdido nada. ¡Hazlo! Dile a tus piernas que se muevan. ¡Vamos! No, no, por favor... Mierda.
Te odio.
--Imagine you have, one shot, one oportunity
to have all you ever wanted---
Y que la dejas pasar
¿Suerte?
25 mayo
¿Suerte?
¡Por fin! La segunda entrada de esta categoría, que ganas tenía.
Hoy me ha pasado algo.
Después de una semana programando, por fin hemos terminado una de las cosas que tenía que hacer. Ya era tarde, y llovía, pero me sentía eufórico. Bueno, más que eufórico exultante. Tan contento estaba que ni siquiera me puse el mp3. Pensé que quería disfrutar de esa tarde fría y lluviosa. No quería distracciones. Me sentía bien por primera vez después de una semana agobiante.
En una parada se bajó gente y decidí sentarme, que es algo que no suelo hacer, sobre todo después de pasarme el día en una silla. Pero me senté. Algo captó mi atención. Había algo negro en el suelo. Pensé que se le habría caído antes, quizá a alguien que se había bajado en esa parada. Tal vez si lo cogía, le decía al conductor que me abriese la puerta y corría un poco bajo la lluvia hubiera podido encontrar al dueño. Debía ser una señora, pero no me fijé mucho. Deseche la idea. Estaba cansado y llovía.
Pero pronto me sentí culpable. Me fijé mejor. ¿Que era eso? ¿Un guante? ¿Una funda de paragüas? ¿Un monedero? No importaba. Me dije que la curiosidad no era algo propio de mí. Pero algo brillaba. Una cremallera. Entonces era un monedero. Entonces me sentí más culpable. Tendría que haber hecho lo que había pensado. Tal vez lo hubiera podido devolver. Decidí cogerlo. Me levanté y lo cogí. Era un monedero. Pregunté a la gente. Nadie sabía nada.
Fui entonces al conductor. Le dije que me lo había encontrado. Me respondió que él se haría cargo sólo si le daba el DNI. Entonces me asusté. Parecía que me acusaba de algo. Encima que iba con mi buena intención. Me dijo que se podía meter en un lío. Era mejor que me lo quedase. Si quería podía dárselo a alguien, pero sin una dirección no había forma de encontrar a su dueño.
Lo abrí. Algo de dinero, muchas monedas. Y un cristal de cuarzo. Me pregunté por qué estaría eso ahí. ¿Una piedra de la suerte? Pues no le había traido mucha. ¿Un recuerdo? Probablemente. ¿Para que abultase más? Quién sabe...
Bueno, había ganado dinero, pero me sentía mal, muy mal. Culpable. Parte de la educación que recibí se basa en la culpabilidad. Es un buen tema a desarrollar. Creo que ya he hablado de ello alguna vez. El caso es que de pronto me sentía culpable. Toda la alegría que sentía se esfumó de golpe. No podía dejar de pensar en el que había perdido el dinero. Mi único consuelo es que no era mucho. Aunque tal vez la piedra tenía valor para esa persona. Pero ya nada podía hacer.
Ha sido suerte que lo encontrase. Buena o mala no lo sé. Para quien lo ha perdido mala, eso seguro. Hablando de suerte. Tenía un billete de lotería. Si llega a estar premiado me hubiera muerto. Debo haber sido la primera persona que no quería que le tocase la lotería. Bueno, me tocó el reintegro...
Ojalá nunca lo hubiera visto. Ojalá no me hubiera sentado.
Tendré que gastarme el dinero rápido para que se me pase...
"El protagonista de nuestra historia trabajaba en una caja de ahorros de Madrid (de la cual no voy a decir el nombre para no hacer publicidad). Un día desaparecieron 100 millones de pesetas. Al día siguiente desapareció el protagonista de nuestra historia.
Los dueños sumaron dos y dos y dijeron :
"Aquí hay relación. ¡Bah! Que se lo gaste en medicinas..."
Faemino Y Cansado
Siempre perdiendo
34.98
Siempre perdiendo
34.98
Bin Jip y el metro
Bin Jip y el metro
Hoy voy a romper una costumbre del blog.
Es un hito. Una nueva categoría.
Probablemente os hayaís fijado, si habeís entrado por aquí desde hace tiempo o si habeís consultado el archivo, que nunca hablo de las cosas que hago, ni de lo que me ocurre. Siempre procuro no hablar mucho de mí, pese a que el blog es totalmente egocentrista. Todo ello para darle un aire más misterioso y oscuro. (Que probablemente contribuye a ahuyentar al público mayoritario).
Allá va. Mi primer encuentro en la tercera fase. Para más información sobre encuentros en la tercera fase consultar al maestro, aka Santi. Luego pido permiso para poner el enlace.
Una amiga me había recomendado una película coreana, Bin Jip (Hierro 3), y la había puesto a descargar en el eMule, convencido de que me iba a gustar, ya que el cine oriental me gusta bastante, sobre todo después de ver Oldboy y "In the Mood for Love". Así que estaba con mi hermano y un amigo en el metro. Les estaba comentando una de las características principales de la película, que es la ausencia casi total de diálogo.
Les dije que no sabía que tal estaría, y entonces oí una voz "Está muy bien". Me giré y ví sentada frente a nosotros una señora, de mediana edad, de la que procedían las palabras. Al principio pensé que no se refería a nosotros, pero me miró y empezó a hablar conmigo. Me contó que había visto la película y que le había gustado mucho. Me contó que era una gran aficionada al cine oriental. Me preguntó si había visto "In the Mood for Love" (¿os he dicho ya que es una de mis películas favoritas?) y "2046". Creo que aquí le dediqué una gran sonrisa de aprobación. Sentenció : "Entonces te gustará". Además me recomendó otras tres películas, alguna de las cuales había visto y otrs se estaba bajando. No me quedé muy bien con los títulos pero encontre dos de ellas. "The return home" y "Primavera, invierno, verano, otoño... y primavera". La tercera era algo como "La casa de los farolillos", pero no la he encontrado y no recuerdo más datos de los que me dió. En cambio "The return home" la encontré tras ardua búsqueda gracias a que me habló de la actriz principal. Por último, antes de despedirse me dijo que "el ilusionista" estaba muy bien.
Obviamente me puse a bajar rápidamente lo que me recomendó y conseguí encontrar.
Y todo esto te hace pensar. Cosas obvias, pero pensamientos al fin y al cabo. Recuerdo mi primera impresión. Fue una mezcla de incredulidad y molestia, por no concebir que alguien se pueda meter en una conversación ajena. Después una sensación de sorpresa, pues la que hablaba era una señora de mediana edad. En nuestros estereotipos de la vida cotidiana no cabe una señora que se baja películas orientales. Recuerdo sentirme un poco incómodo mientras la señora hablaba. No sabía muy bien cómo responder a lo que ella decía. Mi primer impulso fue ignorarla. Pero no pude (Mis compañeros creo que sí lo consiguieron en mayor medida). In the mood for love. Increíble.
Cuando ya se fué me quedé un poco con la sensación de culpabilidad de no haberle tratado más cortésmente, de no haber participado apenas en la conversación. Y luego agradecimiento por darme cosas nuevas que ver, cosas para descubrir. Películas que ver y sentir.
GRACIAS
Y es que estamos tan perdidos en nuestro mundo que olvidamos que cada persona con la que nos cruzamos es un mundo. Un mundo de sentimientos, pensamientos, miedos, ilusiones, recuerdos, esperanzas... Hay tantas cosas dentro de cada persona, tantos mundos dentro del mundo. Y en cambio nos sentimos solos. Tenemos mucho miedo. Miedo a que nos hagan daño, miedo a que nos muestren lo feo del mundo. Nunca sabremos si la gente con la que nos cruzamos es maravillosa o no. Nunca conoceremos a todo el mundo, pues somos incapaces de descubrir a los que tenemos más cerca. A los que sentimos más dentro.
Y por último somos incapaces de conocernos a nosotros mismos del todo. ¿Quién eres? Es una pregunta carente de sentido, pues nadie es una sola cosa. En realidad la pregunta es: ¿Quién crees que eres? Pues ya sabemos que uno es lo que cree que es, pero también es lo que los demás ven en él.
Pensadlo, pero no os obsesioneís con ello. ¿Qué ven los demás cuando me miran? A veces es tan diferente a lo que yo creo que soy...
Lo descubrí hace poco. Un día salí de mí (metafóricamente) y me vi desde fuera. Me asusté. Y lo peor es que cada una de las personas con las que nos cruzamos nos verá de una forma diferente, así como nosotros vemos a cada persona de una cierta forma.
Aaah, doctor, can't you see the real me?
Of course not. Nobody can. Not even myself. Because it does not exist.
Nothing is real. There's nothing to get hang'd about.
All is in the mind.
Es curioso que me hayan pasado dos cosas extrañas en dos días consecutivos. Tal vez sea porque fueron dos días consecutivos en los que salí de casa. Es posible que la vida sea siempre así, pero yo no la vea. Estoy demasiado entretenido en otras cosas.
So long!
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