And he destroyed her homeworld.
domingo, 11 de mayo de 2008
martes, 6 de mayo de 2008
Cascos Nuevos
Ayer me compré unos cascos nuevos. Así no me aburriré en el metro. O me aburriré menos. O podré escuchar esas canciones que de vez en cuando resurgen en mi cabeza. Y mucho más práctico que eso, podré intuir la radio en el fútbol (porque en realidad, es imposible escucharla con tanto ruido, a no ser que la pongas tan alta como para perforarte el tímpano).
Eso me hizo recordar, que cuando todavía iba al colegio, una profesora nos preguntó qué nos parecían las personas que iban escuchando música en el metro o en el autobús. Nos dijo que lo que querían era aislarse del mundo, por eso solían llevar la música alta. Después nos preguntó que qué podías hacer en el transporte público para no aburrirte. Además de leer, una de las propuestas era observar a la gente a tu alrededor. Recuerdo decirme a mí mismo que de mayor no sería de los de la música, y que observaría a la gente.
Creo que una de las primeras cosas que hice fue comprarme un mp3, para escuchar música. Eso sí, siempre lo más baja posible, para no dañar mis oídos y para no imponer mis gustos musicales a nadie (costumbre muy fea que cada vez es más común por estos lares). Además casi siempre llevo un sólo casco. Esto tiene un doble objetivo; primero, quedarme sordo como mucho de un oído y segundo no aislarme completamente de mi entorno. ¿Quién sabe la cantidad de cosas interesantes que pueden ocurrir alrededor? Además es práctico si alguien intenta llamarte de lejos o si algún coche te pita. Por otro lado no siempre llevo la música puesta.
Es cierto que observar a la gente alrededor, dentro de un autobús o de un vagón de metro, durante hora y media o dos horas al día es tedioso, y por eso tengo el mp3, pero a veces puedes ver a gente curiosa o quizá escuchar una conversación interesante. Quizá os suene muy raro o profundamente descortés, pero de vez en cuando encuentras una conversación que merece la pena.
Efectivamente, toda esa introducción ha sido porque hoy he escuchado una conversación muy interesante en el autobús. Después de esperar más de quince minutos y haberme arrepentido de no haber cogido el metro, por fin llegó al autobús. No llevaba los cascos nuevos, porque al lado de la carretera es imposible escuchar música, pensando en ponérmelos dentro del autobús. Había mucha gente y quedé situado al lado de dos asientos enfrentados. En uno iba un señor bastante mayor, pero no anciano. Trajeado y con corbata, calvo y un tanto regordete, con aspecto de profesor clásico de universidad. Enfrente, un señor al que todavía se le puede decir joven, vestido elegantemente, pero sin traje, delgado y con gafas, con aspecto de profesor moderno de universidad.
Estaba yo mirando la corbata del señor mayor, cuando acierto a oírle decir algo sobre una conferencia de Ortega y Gasset. La filosofía siempre ha despertado un poco mi curiosidad, así que me puse a escuchar con atención. Hablaba sobre "la concepción vitalista del ser humano", de que en realidad el ser humano se diferencia de los animales, no porque pueda pensar, sino porque puede crear. Usaba un lenguaje que no entendía del todo, pero mientras intentaba decidir si realmente me interesaba llegar a entenderle, el joven dijo que el ser humano se caracteriza también por el lenguaje, pero que es curioso como lo que provocó la creación del lenguaje era la necesidad de contar. Dijo que las matemáticas eran un lenguaje y poco más. Ciertamente las matemáticas son un lenguaje, pero algunos amigos míos se hubiesen molestado por lo de "nada más". El hombre mayor dijo que la distinción entre letras y ciencias era demasiado artificiosa, lo cual hizo que siguiera escuchando con atención.
Durante poco más de veinte minutos hablaron de educación, de la importancia de la curiosidad, de la sociedad moderna y su falta de tiempo, de lectura, de historia, de las celebraciones del dos de mayo, de política y de historia reciente como la RDA, o la revolución de Portugal. No os voy a aburrir con el relato de toda la conversación, ya que no me acordaría y no sería demasiado interesante. Quizá os lo podría haber camuflado como relato, para que mi capacidad para crear una conversación filosófica os dejase completamente aturdidos, pero no hubiera tenido mucho sentido.
¿Y todo esto por qué lo cuento? Primero para reactivar el blog, pero también porque me ha hecho pensar un poco. Es importante pensar, pero sobre todo pensar en cosas interesantes, no sólo en darle vueltas a tonterías. Además me recordaron que el que más tiempo tiene suele ser el que más cosas tiene que hacer.
Por otro lado hace poco pregunté a un par de personas que qué era yo, si listo o sabio, y todas respondieron que sabio. En realidad no creo que lo sea, pero sí sé que me gustaría llegar a serlo. Y para ello el primer paso es escuchar.
Hale.
miércoles, 16 de abril de 2008
It's been a while
Hello Brethren!
Hace algun tiempo que no me pasaba por aquí, y es que he estado muy ocupado. Podría decir que a partir de ahora escribiré asiduamente, etc., etc., pero esas cosas nunca se cumplen.
Eso sí para compensaros os he traído un par de historietas de "nunca pasa nada".
Botella de vino
Este pequeño relato, completamente verídico, suele acabar acompañado de frases como: "tienes la sangre de horchata", "es que pareces un póster" ó "perdona, pero no te estaba escuchando".
Ocurrió que estaba yo comiendo en casa, un domingo, junto con mi familia, en una típica comida de domingo en familia. Estábamos viendo la pésima serie de Flash Gordon, adaptación del cómic clásico homónimo. Yo estaba dando cuenta de mi filete, cuando de pronto mi padre derribó la botella de vino (abierta) sobre mi plato. El alcohólico líquido salpicó mi plato y me mojó la camisa y los pantalones. Luego siguió derramándose sobre mi plato y ex-esquisito filete. Lo normal en estos casos hubiese sido sorprenderse, dar un bote, intentar coger la botella, o, al menos, levantarla cuando empezó a regar mi plato. Pero no. No hice nada de eso. De hecho, no hice nada. Nada de nada. Me quedé mirando la botella, el tenedor con un trozo de filete en la mano, sin hacer nada, hasta que mi padré levantó la botella.
Público: ""tienes la sangre de horchata", "es que pareces un póster", "perdona, pero no te estaba escuchando"
Ahora que aquellos que dicen que no vivo en este planeta tienen más argumentos a su favor, le toca el turno a aquellos que dicen que le doy mil vueltas a las cosas o que me las invento.
Domingo por la tarde (¡el mismo dia! No me había fijado), tarde de fútbol. Mi padre ha quedado con un amigo antes del fútbol y éste se retrasa. Damos una vuelta por el centro comercial para hacer tiempo. Aburrido como estaba, vi que una chica con una gran mochila y un aspecto peculiar se acerca a un señor mayor que empuja un carrito de bebé y dice "¿Vamos a Merendar?" el señor dice algo, la chica sonríe y se va. Entonces se acerca a una señora y dice "¿Vamos a Merendar?". Ante esta conducta extraña me pongo a mirar muy interesado el escaparate de la primera tienda que encuentro, temiendo que la chica, bien una loca, o bien una loca integrante de algún grupo extraño, se acerque a mi con esa pregunta. Al rato compruebo que el peligro ha pasado. Siguiendo nuestro camino localizo una vez más a la chica de la mochila, esta vez en compañía de la señora y del señor que empujaba el carrito, sólo que ahora es la señora la que va con el carrito. Y es que a veces la imaginación nos juega malas pasadas.
Eso es todo por hoy. See ya in the bright side of the moon
Cid: Vaya vaya, estamos graciosillos hoy. Y un poco egocentristas: yo yo yo yo....
Cid(2): Sí, ¿qué pasa? Es mi blog, al fin y al cabo...
(Esta era para los que dicen que estoy loco, jejejeje)
sábado, 5 de abril de 2008
Exploring 137
Hacía mucho tiempo que quería hacer esto. Para ir a casa suelo coger dos autobuses, el 82 y el 133. Pero en algún momento al 82 se le cruza el 137. Tenía la sensación de que cogiéndolo iría más rápido a casa. Llevaba mucho tiempo dándole vueltas, pero el miércoles por fin me decidí. Era de día y estaba de buen humor. Así que pensé en bajarme y estudiar el recorrido para ver si me llevaba a casa o relativamente cerca. No pude hacerlo porque el 137 venía a continuación, así que me subí sin tener ni idea da por dónde pasaría, aunque tenía dirección fuencarral, así que a la fuerza tendría que pasar cerca. El caso es que la jugada salió bien y probablemente repita recorrido.
En realidad es una pena haberlo descubierto tan tarde. Recuerdo cuando en los primeros años me dedicaba de vez en cuando a explorar. Probaba rutas y caminos alternativos y era divertido. Exploraba por filosofía los bosquecillos a ver dónde me llevaban, iba al parque del meteorológico a ver que había. Muchas veces simplemente paseaba por allí. Quizá tenía más tiempo, me aburría más o era un poco solitario. Aunque no siempre era yo solo, recuerdo un día estupendo cuando entre cuatro amigos visitamos un montón de facultades de la ciudad universitaria. Lo pasamos en grande ese día.
Ya casi no exploro, y ya poco tiempo me queda de exploración por la uni. Pero bueno. Os recomiendo hacerlo alguna vez (con cuidado) suele resultar divertido.
-- Go where your toes led you
jueves, 3 de abril de 2008
Me encanta esta época del año
Ya lo dije una vez, pero me encanta esta época del año.
Ayer llegué a casa y... ¡era de día!! Os puede parecer una chorrada, pero por lo general salgo por la mañana y vuelvo hacia las nueve todos los días de diario. Sí, viernes incluído, y no, no es porque me vaya por ahí, no, no, estoy en la escuela. Así que cuando ví que llegaba a casa de día me sentí estupendamente.
El verano me gusta más, básicamente porque no tengo clase ni tengo que trabajar (aunque ese chollo llega a su fin) y porque podemos remolonear (ballenear) con los amigos y jugar. Por supuesto siempre se quedan el 90% de los planes en el tintero. Lo malo del verano es que es una alegría que muere lentamente, cada día más corto que el anterior. En cambio la primavera cada vez va mejor, cada día más argo que el anterior. Es una época positiva. Siempre que no tengas alergia claro.
Un abrazo y no me odíeís los alérgicos!
PD: Sí, ya sé, no es la entrada oscura de siempre. Pero por lo visto soy de los pocos que las echan de menos
miércoles, 26 de marzo de 2008
Los viajes de Kai Randor 2
Viaje decimotercero
El viaje decimotercero de las crónicas de Kai se considera muchas veces como su primer viaje, ya que es el comienzo de sus verdaderas aventuras. Otros consideran este viaje como segundo, diciendo que el primero fue en el que perdió a su tío, lo que le convirtió en un hombre. Yo por mi parte quiero contar todas las expediciones llevadas a cabo anteriormente por él, aunque coincido en que el momento en el que empieza su aventura es este viaje.
Este viaje no se conoce muy bien, ya que fue hace mucho tiempo y la mayoría de las fuentes directas han muerto o desaparecido. Además por lo visto con los años la memoria de Kai se hizo más frágil y mezclaba algunas cosas.
La nave en la que había trabajado Kai desde su infancia llegó a Corusant por fin. Salió de ella con la sensación de perder un hogar. Se despidió de su capitán y se fue con un par de compañeros a buscar un lugar en el que alojarse. Encontraron una posada barata en una zona de los bajos fondos. En la capital bajos fondos tenía un significado muy literal. Cuanto peor el barrio, menor la distancia que le separaba del suelo. No era buena zona, pero como eran varios no tuvieron problemas. Alguno de ellos además conocía la ciudad y no dejó que les timasen.
Pasaron unos días y sus compañeros encontraron trabajo rápido en otras naves mercantes. De él en cambio no se fiaban, debido a que parecía demasiado joven. Siempre le decían que buscaban gente con experiencia. Preocupado porque el dinero que tenía no le mantendría mucho tiempo, seguía buscando sin éxito. Además cada vez le daba peor espina la gente que le rodeaba. En general no tenía problemas para conseguir información, pero la zona le resultaba muy hostil. Además las veces que había indagado por sectores superiores había tenido encontronazos con la guardia.
Entonces por fin encontró algo prometedor. Ya se empezaba a manejar con la gente del planeta. Por lo visto algún pez gordo estaba contratando mercenarios no se sabía muy bien con qué fin. Debía ser algo gordo si se les convocaba a una de las plazas más altas de la ciudad. No tenía demasiada experiencia como tirador, pero sí que era un excelente piloto para su edad, así que tenía buenas sensaciones. Grande fue su decepción cuando llegó a la plaza y la vió a rebosar de gente. La cola daba una vuelta casi entera a la plaza.
Después de esperar un buen rato vieron que los guardias comenzaron a desarmar a los primeros de la cola. A algunos parecía que se los llevaban arrestados. Kai tenía su permiso en vigor, pero no sabía si existía alguna restricción especial por zona o algo similar. Nervioso, sin saber que hacer esperó a que le llegase el turno. Pero mucho antes de que llegase su turno los guardias cortaron la cola e instaron a los demás a moverse. Se acercó a uno de los guardias que hablaba con un alien con máscara. No se fijó mucho en lo que decían. Cuando el guardia le prestó atención intento engañarle diciendo que tenía que pasar porque tenía una reserva. El guardia le preguntó que dónde estaba ese pase. A Kai no le gustó cómo miraban a guardia algunos de lo que estaban a su alrededor. Murmuró una excusa y se excabulló.
Parecía que ya no podía hacer otra cosa que no fuera marcharse, cuando hubo algo de revuelo y los guardias salieron corriendo. Aprovechando la ocasión, se dirigió tranquilamente al final de la cola. Parecía que ya estaba todo encaminado cuando se oyeron disparos. Kai se agachó instintibamente. La gente de la plaza salió corriendo. Algunos de la cola también. En el fondo de la plaza los guardias mantenían un tiroteo contra una figura entre las columnas. Parecía increíble, pero los guardias no podían con él.
Después de un rato abatió a un guardia y salió corriendo hacia un deslizador. En ese momento el que estaba a su lado en la cola, que resultó ser el alien con máscara que había visto antes sacó una pistola. Kai al verlo buscó un lugar en el que cubrirse de fuego cruzado detrás de una tribuna. El alien sacó un rifle. No funcionó así que sacó una pistola. Comenzó a disparar. Se oyó a un guardia ser alcanzado. Por lo visto el malhechor al que perseguían los guardias tenía buena puntería. Kai se asomó y vió como el alien le acertaba al individuo que intentaba huir. Casi cayó de la plataforma pero se agarró. Se levantó y el alien siguió disparando. El que se enfrentaba a los guardias cayó al suelo. Kai vió que acertó a otro guardia. Sabiendose acorralado el caído sacó algo de su cinturón y lo lanzó.
Por la explosión que le siguió era una granada de las grandes.
Cuando se levantó el humo de la plaza Kai se levantó, desorientado. En cuanto le vieron unos guardias le dieron el alto. Se acercó a ellos y dejó que le esposaran, todavía sin saber que pasaba. Le condujeron a él y a otros tres individuos al ascensor del palacio de gobierno. Uno de ellos era el alien de la máscara. Los otros dos eran humanos, uno con una capa negra con capucha que le tapaba hasta la cara y el otro un hombre algo mayor y un poco sucio, equipado con cosas extrañas como una red o una cuerda.
Cuando llegaron al ascensor éste se abrió y salieron dos figuras escoltadas. Debía de ser gente importante. Uno era un hombre mayor, vestido con ropajes muy caros. Ordenó que los soltaran a todos. Se presentó como el canciller Valorum y a su acompañante como el Caballero Jedi Windu. Les dijo que les daba el trabajo a ellos por haber sido los únicos valientes que se habían quedado.
Subieron a su despacho y les explicaron algo de su misión. Debían apresar al grupo de terroristas conocido como el Mayal que intentaban atentar contra él. Les explicaron los detalles de la misión. Había dos lugares que los terroristas podían querer manejar o podían intentar atentar contra el canciller durante su discurso del día siguiente. A Kai no le convencía del todo. Le parecía demasiado peligroso. Pero no tenía otras alternativas. Cuando preguntó por la paga el canciller les prometió 1000 créditos en principio y luego recompensas oficiales. Ante la promesa de dinero Kai accedió, aunque hubiera preferido algo por adelantado.
A Kai le desconcertaba hablar con tan altas personalidades así que se sintió aliviado cuando fueron hacia el primero de sus destinos. Aunque al poco rato se dió cuenta de que tampoco se sentía muy cómodo con sus nuevos compañeros. Estaba el alien de la máscara, que parecía de fiar, aunque Kai nunca había visto esa raza antes. De todos modos su tío siempre le enseñó a no fiarse de la gente que lleva rifles y menos si los usa en público. Luego estaba el tipo de la capa negra. Ese daba un poco de miedo. Tenía un nombre muy extraño y no dejaba de mirar al Jedi mientras lo tuvo delante. Además hablaba de una forma muy cortante. No quería tener problemas con ese tipo. Por último estaba el cazador aquel con su red, que ni siquiera les había dicho su nombre. Además tenía pinta de mercenario.
Se acercaban por fin a su primer destino, una torre de control climático. El alien se había convertido en el líder de facto del grupo al ser él quien se comunicaba con el canciller por comlog. Era la mejor elección posible, aún sin haber elegido. Por algún motivo y pese a llevar máscara infundía confianza. Dieron una vuelta alrededor de la torre y vieron un ventana abierta. Se dividieron en dos grupos. El cazador y el de negro por el ascensor, los otros dos por la ventana. La sala de la ventana estaba vacía, no había nada sospechoso en ella. Se reunieron en la sala de control de la zona de la plaza. La puerta estaba cerrada así que Kai se puso a desbloquearla. Se colocaron en posición y abrieron la puerta.
En la sala había cuatro individuos. Tres programaban y un cuarto salía de la sala por la ventana a un aerocamión que estaba allí. Antes de que pudiese gritar "alto" sus tres compañeros ya habían disparado. Dos de los sospechosos habían muerto. Kai disparó al que trataba de huir por la ventana, pero usando el modo aturdidor. Acertó de lleno y el individuo quedó inconsciente. El que quedaba, herido, saltó al techo del camión. Kai corrió hacia el aerotaxi que les había traido, pero el modo manual estaba desactivado, así que no lle dio tiempo a perseguir al camión. Cuando volvió vió que sus compañeros habían atado al que se había desmayado y le interrogaban con poco éxito. Al cabo de un rato llegaron los guardias para llevárselo y el grupo se dirigió al siguiente objetivo.
Se acercaban a la torre de control de tráfico de la parte de la plaza. En la plataforma de aterrizaje había una familia de Greedos y una lanzadera. La lanzadera era Corelliana, pero estaba modificada. De la lanzadera salieron dos individuos sospechosos que miraron a los alrededores. El tipo de negro se dió cuenta y disimuló haciendo de guía turístico. Los individuos se acercaron a la torre de control cuando sus compañeros comenzaron a dispararles. Kai se fue al aerotaxi y comenzó a programar el modo manual. El alien de la máscara de algún modo disparó a un motor del taxi, pero todavía podía volar. Uno de los sospechosos cayó muerto. El otro, herido, mató al padre de los Greedos que estaban por allí. El cazador dió buena cuenta de él. O quizá fue el otro. Mientras el de negro se subió al aerotaxi y le gritó a Kai que siguiese a la lanzadera. Despegó como pudo, pero su compañeró destrozó el otro motor.
Pudo ser una situación peliaguda, pero Kai hizo gala de su habilidad y aterrizó sin problemas. El alien de la máscara les gritó que cogiesen el aerotaxi de los greedos. Estos estaban tan conmocionados que ni se enteraron. Tardaron poco en poner el control manual, pero la lanzadera se les había escapado. Se dirigieron a toda velocidad hacia la plaza, pues el discurso iba a comenzar de un momento a otro. Tuvieron la fortuna de ver a la lanzadera que se dirigía de nuevo al control de tráfico. Una vez más Kai impresionó a sus compañeros, esta vez con un giro de 180º realmente rápido.
Vieron a dos figuras correr hacia el centro de control. El de negro le gritó que aterrizase. Kai dijo que iban demasiado rápido pero el otro insistió. Kai no pudo hacer lo imposible, y la nave rebotó, pero su compañeró saltó, y con una voltereta se puso de pie y desenfundó su vibroespada. Kai sintió que era uno de esos momentos en la vida en la que faltan unos aplausos. EN el segundo intento Kai aterrizó y sus otros dos compañeros dispararon a los que se dirigían a la torre. El de negro, no contento con su espectacular aparición corrió hacia la lanzadera y saltó para introducirse cuando la rampa casi se había cerrado y pulsó el mecanismo de apertura. Mientras sus compañeros habían acabado con todos los enemigos a la vista. Los tres corrieron a introducirse en la lanzadera. Cuando ls cuatro estuvieron dentro se escondieron entre la carga y dejaron que la rampa se cerrase.
Los tripulantes fueron a ver que ocurría, pero no fueron descubiertos. Pronto Kai sintió la sensación familiar del oxígeno presurizado y la gravedad artificial. Tal vez sus compañeros estuviesen desorientados, pero para él era casi como estar en casa. Al cabo de un tiempo la nave se detuvo y la rampa se abrió. Cuando los tripulantes salieron Kai abrió la escotilla y fue hacia la cabina del piloto. Grande fue su sorpresa al ver dónde estaban: en el interior de una nave interestelar.
Después de discutirlo con sus compañeros, decidieron salir a explorar (con dos #%$%nes, dijo alguno). Salieron y se encontraron otra lanzadera, pero que tenía las insignias de la república y estaba sin modificar. Cuando se abrió todos se escondieron donde pudieron. De la nave salió un Yedi, que les instó a salir de sus escondrijos. Dijo que le enviaba el consejo para hacerse cargo de la situación. Juntos se dirigieron al interior de la nave, pero el Yedi se detuvo en seco antes de cruzar la puerta del hangar. Durante un instante se mantuvo inmóvil. Parecía como si escuchase o tal vez olfatease el ambiente. Después dijo algo sin sentido parecido a "el lado oscuro es poderoso aquí". Entonces se dirigió al grupo y les mandó esperar. Encendiendo su sable láser cruzó el umbral. Para Kai era algo casi mágico. No muchas personas habían visto algo así. Pero tenía la sensación de que no sería ni mucho menos la última vez que vería algo así.
Se oyeron unos ruidos, algunos gritos, disparos de bláster y un zumbido característico. Entonces la puerta se abrió de nuevo. El camino estaba despejado. Bajaron por unas escaleras y vieron naves de transporte. Pero eran diferentes a las normales. Serían para transportar algo sin vida, como mercancía o... robots. El Yedi les encomendó la tarea de seguir avanzando mientras él les cubría las espaldas. Se introdujeron por las puertas que se abrian a su paso hasta llegar a una puerta cerrada. Entre Kai y el de negro, que tenía un nombre curioso, algo como Norrin Rad, abrieron la última puerta.
Al abrirla vieron a un par de Durosh hablando con una figura encapuchada por el holoproyector. Al ver al grupo se rindieron, pero no sin antes terminar la comunicación. Kai fue a comprobar la ruta de la nave, pero no consiguió entender la codificación. Mientras, el de la máscara interrogaba a los prisioneros y Norrin iba a buscar al Yedi. Mientras intentaba averiguar algo escuchó al jefe Durosh decirle al que le interrogaba que él era ese al que buscaba. Kai se giró, intrigado. Por el rabillo del ojo vió al cazador, que se retorcía en el suelo. Mientras se preguntaba qué le habría podido ocurrir llegó el de negro con el Yedi. Éste gritó: "¡No lo toques!" y Kai vió al cazador incorporarse y coger algo que había en el holoproyector. Entonces una luz intensa lo llenó todo. No se podía ver nada.
Cuando Kai pudo volver a ver le pareció que los ojos le engañaban. Parecía que tenía un aura alrededor. Todos sus compañeros la tenían. Blanca, casi transparente, muy tenue, pero allí estaba. Excepto la del Yedi que era verde y claramente visible. Además le tenía como paralizado. Kai observó que el espacio que les rodeaba parecía haber cambiado mágicamente. ¡Además los Duros habían desaparecido! Entonces un impacto que sacudió la nave los sacó de su ensueño. Por la ventana se veía que una nave gigantesca disparaba al transbordador en el que se encontraban. El de máscara, que siempre era el que antes reaccionaba cogió lo que fuera que estaba en el holoproyector y entre dos arrastraron al caballero paralizado.
La nave no paraba de moverse y Kai sabía que no aguantaría mucho. El hangar estaba en llamas y los tanques destrozados. No les quedaba tiempo. Atravesaron las escaleras, pero se partieron antes de que todos pasasen. El alien se quedó aislado. El cazador le tiró su sinthecuerda, pero se perdió. Norrin lo intentó de nuevo, con más éxito. Cuando por fin llegaron al hangar vieron que faltaba la nave modificada y que la otra estaba en llamas. El alma se les cayó a los pies, pero en seguida vieron las cápsulas de desembarco. Quedaban justo dos, con capacidad para tres pasajeros. Kai y el de la máscara entraron en una y en la otra entraron el cazador y Norrin llevando al Yedi consigo. Por un momento la cápsula pareció no reaccionar, pero Kai hizo nuevamente gala de sus habilidades y la capsula se soltó por fin.
Se dirigían a un planeta del que no sabían nada.
viernes, 21 de marzo de 2008
Der Bus
Salía yo de clase, a las 20:30, hastiado y cansado por la asignación que me hacía salir tan tarde, pero contento porque comenzaba la semana santa. Mientras decidía si estaba más cansado que contento o viceversa esperaba al autobús. No tardó mucho en llegar. Me subí al autobús y piqué el billete. Iba a seguir hacia dentro del autobús cuando oí que el conductor decía "¿que tal macho?" o similar. Miré en derredor (que tal macho y derredor nunca antes habían aparecido en el mismo párrafo) y ví que se dirigía a mi, ya que el otro único ocupante del autobús era una mujer.
Durante el medio segundo que tardé en reaccionar decidí que hacer. Pensé que era obvio que se dirigía a mí, y que las opciones eran o hacer que no le había escuchado o darme la vuelta y hablar con él. Guiado por una curiosidad impropia en mí, y por no querer ser descortés me dí la vuelta y respondí. "Bien, bien. Cansado, pero bien...". Durante el breve trayecto que realicé a bordo del autobús el conductor y yo tuvimos una charla intrascendente. Que si era tarde, que si estudiar era mejor o peor que trabajar, que si a esa hora no había nadie... de lo que se puede hablar con el conductor del autobús al que no conoces de nada.
Por último se ofreció a dejarme cerca de la otra parada, aunque no pertenecía a ese autobús. Se lo agradecí y el conductor se despidió diciendo "bueno majo, un placer haberte conocido". Me despedí y me alejé pensando "así es como los mayores se hacen amigos de los conductores; se los encuentran un día que estan aburridos. Llegué a la parada con la certeza de que no reconocería a ese conductor cuando lo volviese a ver.
Os parecera que os he contado una chorrada, pero es para demostraros que no soy tan callado en el fondo.
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