lunes, 4 de mayo de 2009

Será Ingeniero


Como muchos ya sabréis, y el resto habéis deducido...



¡Ya soy ingeniero!



Al final terminé. Ya parecía que no iba a acabar nunca.

Ahora que soy ingeniero me siento igual, no echo rayos por los dedos ni tengo otros poderes.

La pregunta es obvia: ¿y ahora qué? Pues nada, a buscar trabajo y entrar en "la rueda". (Welcome to the Machine).

Pero nada, a seguir.

Y aprovechando que vuelvo a escribir una entrada a ver si actualizo más a menudo este blog y vuelvo un poco a leer los blogs de mis amigos.

Saludos y hasta entradas futuras (espero que sea hasta pronto).


Será Ingeniero

viernes, 16 de enero de 2009

24

Hace mucho que no escribo, así que para romper un largo silencio y para no perder la costumbre, habrá que escribir algo en el día de mi cumpleaños. Si no, no me hago muy a la idea.

En realidad eso de los cumpleaños y de que la gente te felicite está bien, porque así te vas haciendo a la idea.

Recuerdo que cuando era pequeño (o joven, o adolescente, según se mire) pensaba: "¿15 años? No, no puede ser, eso es mucho para mí. Pero 14 es muy poco... me siento como entre medias." Luego pasaba un año y cuando ya me había acostumbrado a mi nueva edad me volvía a pasar lo de antes.

Pero ahora... a partir de los 21ya no me sentía con 21, ni con 22 ni con 23... y ya el 24 menos. Además ya te dicen lo del cuarto de siglo.

Pero en realidad, todo queda más claro con esta felicitación:

"Ey tío, felicidades.¡¡¡ JOOOODOOO, 24!!!!

domingo, 21 de diciembre de 2008

Too Real

Hace mucho que debería haber escrito esto.


Desde que aparecisteis en mi vida veo las cosas de un modo muy diferente. Es increíble, como pueden llegar a cambiar las cosas.


Cuando estaís conmigo la vida tiene otro color, la realidad parece más real. ¿De verdad era el mundo así? No lo recuerdo.


De cualquier modo, sigo teniendo la sensación de que con vosotras el mundo parece más auténtico, más de lo que nunca me ha parecido.

domingo, 14 de diciembre de 2008

The happiest days of our lives, take 2

Es extraño. Llevo mucho tiempo pensando en escribir esta entrada, (y muchas otras que se han quedado en el tintero). Pero sabía que existía otra con el mismo título. Hace ahora exactamente un año (y cuatro minutos, que es lo que he tardado en llegar aquí) que escribí la otra. Es curioso. Siempre he sabido que me repetía, pero no hasta este punto.

When we were young and went to school there were certain teachers who hurt the children any way they could.

Ciertamente, en mi caso eso nunca pasó.

¿Y qué tenemos ahora?

No lo sé. Primero hay que terminar el proyecto, para entonces decirle adiós a otra etapa de la vida. Una etapa que se supone que será escenario de muchas de las historias que se cuentan a los hijos. Porque a los nietos se les cuenta historias de la infancia, pero a los hijos se les cuentan historias de la juventud. Es pronto para pensar en ello, pero se me acaba de ocurrir que quizá no sea capaz de contarle nada a mis descendientes, porque nunca ciento nada y no tengo la sensación de que me haya ocurrido nada digno de mención. Siempre me lo puedo inventar, pero se me da terriblemente mal mentir, como muchos ya sabreís. Algo que sí puedo hacer es exagerar, exagerar sin límites.

¿Y entonces?

Tampoco lo sé. Tengo la sensación de estar algo atascado. Quizá es porque me siento terriblemente cómodo dónde estoy ahora. Pero no puedes quedarte así siempre. Aunque tú no te muevas otros sí lo harán, y las circunstancias cambian. Lo que hoy es estupendo, mañana puede no serlo tanto.

By pouring the derision on anything we did, exposing every weakness carefully hidden by the kids.
No, la verdad es que tampoco.

But in the town it was well known that back at home a fat and psychopathyc wife wil thrash them within inches of their lifes.

¿Eh? Bueno, si eso te consuela...

En fin. Pues nada. Todo ha cambiado y sigue igual.

¿Y ahora?

Pues ahora las cosas cambiarán otra vez, a mejor y a peor. Seguirán avanzando y nosotros con ellas, esperando que no nos destruyan por el camino. Y eso es todo.

Así que hay que conseguir avanzar.

(Por un momento he estado a punto de despedirme del blog)

lunes, 13 de octubre de 2008

We've been absent for far too long



We've been sitting in the fence for far to long. Cold and tired we are.



Why we cannot run? Or at least get a glimpse of the mayor war? Here all what we see is the shatters of our former hope.


We want something more rewarding. They will forget us. Do you think our people will receive us cheering and applauding? We've been here while their brothers and sons are out there, dying.

Nothing is going to get better. The rain will keep pouring down in this everlasting fake dawn. The sake of our battle-brothers matter more than this pile of bricks we're guarding.


The waiting is getting us mad. It tears our soul into pieces. But it won't make us lose our courage, because we shall know no fear.
Drop by drop this rain erase our feelings, like water eats the stone. Soon we will only feel the cold of our wet clothes.


Far by the horizon you may see some explosions burning the sky, like heralds of the real storm that is yet to come.


Nobody can truly understand what hour is, no one, but we, the lost and the damned. We might live, and return home, but people will close their eyes. They will ask us what happened, how it all began. We won't answer, because they will not understand. We won't see thousands of millions crying for the mankind.

We won't find rest ever again. We're the hunted hunters, and we'll be forever. Our wounds may be cured, but our souls will never be whole again.

How can anybody understand why he should die? We know our names won't mean nothing ten minutes after we're dead. If we die what will be our reward?



We cannot stop our great self destruction, and we'll die, although we don't want to.

They don't understand that to conquer death you only have to die.









And they shall come. And we'll forget all about this, and just shout:

Let's do this!


domingo, 14 de septiembre de 2008

Fall is Raising

     Summer is gone. Fall is rising. Qué estupendo juego de palabras. Lo siento, pero tenía que hacerlo.
¿Cuatro entradas en un día? Quizá sean demasiadas, pero llevaban mucho tiempo pendientes. Debido a la sobrecarga, puede que me quede más floja, pero esta entrada ha de ser escrita hoy.

      Hoy acaba el verano. No, ya sé que no es equinocio todavía, pero hoy cierran la piscina. Durante muchos años este evento es el que marcaba el inicio del nuevo curso, el fin de las vacaciones. Aunque muchas veces nos lo perdimos por estar en la playa, los últimos años ha sido así regularmente. Bajábamos todos los amigos a la piscina, normalmente con el beneplácito del socorrista y de los progenitores, con el sano propósito de armarla gorda en la piscina.

      Cada año era parecido, de hecho, tenía más gracia cuando no estaban tan preestablecidos como los últimos años, cuando eran más espontáneos. Pero la idea era simple; todo al agua. Camisetas, zapatillas y toallas, sillas y sombrilla, incluso la mesa del socorrista acababa en el agua. También había que tirarse con ropa y lanzar al agua a todo aquel que presentase resistencia. Sin piedad. Todo, además, grabado y documentado.

      Pero este año no. Ya tocaba dar paso a la siguiente generación. Aunque la siguiente no ha venido, y han sido los críos los que han montado follón. No creo que se hayan puesto a tirar cosas al agua. Pero bueno, no pasa nada, toca crecer.

      En realidad lo malo es que este año tenía muchas expectativas puestas en la piscina, y casi no hemos bajado. Casi siempre he bajado solo a nadar. Y es una pena.

      Pero bueno, así es como debe ser. Ahora toca Otoño,

Objetos Perdidos

      Seguro que todo el mundo recuerda alguna sección de objetos perdidos. Probablemente podría decir que son salas mágicas, llenas de encanto, en la que se reunen una miríada de objetos de procedencias desconocidas, todos ellos rodeados de misterio. Podría decirlo, y me sentiría un poco más cerca de mi parte lírica, esa que se regodea en grandes palabras como "miríada" o "regodear", y en metáforas oníricas y sin sentido. Podría hacerlo y quizá me ganase a alguno de mis (cuatro) lectores. Podría, pero estaría mintiendo.

      Cuando pienso en objetos perdidos me acuerdo de aquella sección que estaba debajo de las últimas escaleras del colegio. No lo recuerdo exactamente, pero sé que en un principio no tenían puerta. Recuerdo aquella sala, con un cubo de basura lleno de partes de equipaciones de educación física del colegio, y poca cosa más. Quizá algún cuaderno, algún estuche o algún juguete pero eso no lo puedo recordar. Lo único que recuerdo es la sensación de angustia de perder algo y tener que bajar a objetos perdidos a buscarlo. Nunca estaba. Removías todo lo que había allí y nunca nada. Nada.

      Yo creo que me han marcado bastante un par de cosas que extravié cuando era pequeño. Una fue una mochila de Nintendo que perdí, yo creo, en primero de primaria. Hace tanto de eso que casi dudo de que existiera. Otra cosa que perdí fueron todos los libros de un curso. Quizá sexto de primaria. Me los traía a casa los últimos días de clase y desapareció la bolsa. La recuerdo perfectamente. Era de "El horno de Mamá Tina, una tienda de comida para llevar que había en la Vaguada. No podía ni oír hablar de ella. Nunca me he alegrado tanto de que cerraran algo.

      También recuerdo la sensación de culpabilidad de coger alguna parte de equipo de gimnasia que no era mía para sustituir la que había perdido. No olvidaré aquella chaqueta que cogí que sería un par de tallas más grande que la mía.

      Aunque la verdad es que una vez encontré algo. Bajé a objetos perdidos porque iban a tirar todo lo que quedaba en objetos perdidos para ponerle una puerta y dejarlo arreglado. Fui sólo por si acaso. Debía estar en la ESO, quizá en 3º. Eché una ojeada y vi algo en el suelo. Encontré un llavero. Era un dibujo de un bolígrafo. Estaba muy viejo y rayado. No sé por qué, pero lo ví y supe que era mío. No recordaba que existiese, pero era del estuche que me acompañó hasta 6º de primaria. Lo había perdido en 1º. Fue muy raro. Otra cosa extraña es que ahora mismo no sea capaz de encontrarlo. Me hace dudar hasta de mí mismo. No es propio de mí dejar escapar algo así, algo que he encontrado después de tanto tiempo.

      Otra cosa que dejé escapar fue el tablero de chapas de mi padre. Mis padres han tirado muy pocas cosas en su vida, y eso hace que me duela más haberlo perdido. Lo único que han tirado ha sido el tablero en cuestión y los apuntes de primaria míos y de mi hermano. El tablero era de , aproximadamente, 90x120 cm. Mi padre lo había pintado de verde y puesto las líneas de un campo de fútbol para jugar a las chapas en él. Era algo que había hecho de pequeño y estaba muy bien. Mi hermano y yo también jugamos en él. Era genial. Además ahora me valdría para jugar al Warhammer. Pero lo perdí. Pude haberlo salvado dos veces. Pero no lo hice.

      Me da pena. Pero no pasa nada. Las cosas hay que dejarlas marchar. No te puedes encariñar demasiado con las cosas materiales. Las cosas vienen y se van. Y quizá un día lo pierdas todo.

      De todos modos, si existiese un sitio donde se guardasen todas las cosas que has perdido, y te dejasen llevarte una, sé que no cogería el tablero.

Make the most out of it

No time, no preparation, just write because, once more you just procrastinated until the last second. And we'll, who cares, the blog is ...