martes, 28 de mayo de 2013

Warhammer Apocalypse




Si el artículo anterior os parecío largo, preparaos...


Lo dejo. Bueno en realidad ya lo había dejado, simplemente no lo había querido aceptar. Dejo el Warhammer. Conservaré las miniaturas, eso seguro. Supongo que terminaré de montar el vehículo que está a medias y quizá (improbable cuanto menos) coloree alguna mini más. Puede que llegue a echar alguna partida  (aunque lo dudo mucho), pero no seré yo el que la proponga. Lo que seguro que no haré será gastar ni un euro más ni seguir al día en cuanto a reglas y novedades.

Simplemente no puedo seguir el ritmo. Demasiadas actualizaciones, demasiadas reglas nuevas, demasiadas reglas viejas que nunca usaré. Demasiado tiempo para echar una partida, demasiado esfuerzo.




Es muy duro decir "esto no lo haré más". Sé que soy un catastrofista, pero me parece que en este caso simplemente estoy siendo realista. La última partida que eché fue hace como un año, la anterior hará otro año más. La gente con la que jugaba lo ha ido dejando y no me apetece tirar de ellos, principalmente porque creo que tienen buenas razones.


Es triste pensar en todo el esfuerzo dedicado a ello. A estudiar reglas y a colorear. A hacer listas de ejército. El dinero invertido.  Pero no diré que ha sido en balde. Me lo he pasado bien con ello. No sólo en las partidas en sí, en todo lo que lleva alrededor. Montar minis, pegar minis, pintar (colorear) minis. Poco a poco construir una colección, un ejército. O varios. Entusiasmarse por las novedades. Ahorrar para comprarse esa mini que te encanta aunque no te haga falta. Pensar en casa (y en el metro, y en la uni, y en el curro) sobre qué ejércitos hacerse. Discutir sobre que unidades son "broken". Echarse una partida de una tarde o un día entero. Momentos épicos, como el último casta del fuego aguantando solo varios turnos. Un líder necrón que resucitó tres veces. Un asesino Callidus muerto por un dron de defensa.


¿Por qué?

Fácil. No me merece la pena. Hay muchos motivos.

Espacio y Tiempo 

El Warhammer necesita mucha dedicación. Por supuesto, también requiere una inversión inicial fuerte en tiempo y dinero hasta que tienes un ejército, pero eso lo debería tener más o menos cubierto. También necesitas mucho espacio (una mesa de 90x120 mínimo, mejor 180x120), sitio para guardar todas las minis y escenografía (que hay que construir y guardar).


No hacen falta tanto, pero casi.


Creo que para jugar sin perder mucho tiempo tienes que jugar muy a menudo. Yo diría que más o menos una vez al mes. Para mí es lo mínimo que se necesita para familiarizarse con las reglas lo suficiente como para que no te pases casi toda la partida mirando reglas. Para ello tienes que jugar mucho y sé que eso no va a ocurrir.


La documentación que necesitar saber para jugar

Las partidas son largas, a menos que pongas un límite de tiempo. No es raro tardar 3 ó 4 horas en echar una partida. Pero de ese tiempo estás jugando menos de la mitad. Primero hay que desplegar, que consiste en sacar tus minis de su embalaje y situarlas en el tablero. No es algo que puedas hacer rápido y a la ligera, porque un mal despliegue te cuesta la partida siempre. Además de eso, durante el turno del oponente, esto es, durante la mitad de la partida, no puedes hacer nada interesante. Sólo dar vueltas a la mesa, viendo como destruyen tu ejército. Puede parecer una tontería, pero dar vueltas a la mesa nervioso mientras juega el otro cansa bastante.




Además de la partida en sí, a la que por lo menos le tienes que dedicar una tarde, también tienes que dedicarle mucho tiempo a la preparación. Primero tienes que familiarizarte con el reglamento, que es de un grosor importante. Luego tienes que conocer tu libro de ejército, para poder hacer tu lista de ejército. Cuando ya tienes la lista, tienes que empaquetar tus miniaturas para llevarlas a donde sea que vas a jugar. Puede parecer fácil, pero con las minis grandes y/o de metal es peliagudo. Sabes que alguna se va a romper. Una vez terminas la partida tienes que volver a empaquetar, con menos tiempo y menos ganas. Si a la ida se rompió una, a la vuelta se romperán tres.

Mis minis preparadas para el transporte.

Todo este proceso requiere mucho tiempo. Estoy seguro de que para el que juega muy a menudo no es tan costoso, pero para los que juegan muy de vez en cuando implica que hay que empezar a preparar una partida con una semana de antelación y eso cada vez es más difícil. Por supuesto, también necesitas a alguien que esté dispuesto a hacer ese mismo esfuerzo.

Cuando ya estás en casa otra vez, te das cuenta de que has perdido por una tontería, pero para corregir ese error te hace falta otra semana de preparación y no apetece. Así que la próxima vez cometerás el mismo error. O a lo mejor has ganado, pero parece que el esfuerzo no ha valido la pena. Casi todo el tiempo se ha usado en leer reglas, y eso no es divertido. En general queda un sentimiento de frustración y de cansancio, de no querer oír hablar de Warhammer en un mes.


Frustración

El Warhammer es un juego muy dado a provocar frustración. Principalmente porque es algo a lo que se le ha dedicado mucho tiempo. Si después de estar preparando una partida una semana, pierdes en el primer turno, te entra furia asesina. 



Además Warhammer tiene mucho azar. Muchas veces fallas esa tirada crítica que parece que te hace perder la partida. Es cierto que la experiencia debería hacerte evitar situaciones tan peligrosas, pero es justo experiencia lo que no tengo y sólo se consigue jugando mucho.

En casi todas las partidas que he perdido (y han sido mayoría) he salido frustrado. Casi siempre por tener la sensación de que por un error muy tonto había tirado la partida, normalmente desplegar mal. También ha pasado que después de haber ganado haya salido frustrado por haber ganado muy fácilmente, quizá por un error de mi oponente, quizá por culpa de los dados, quizá porque parecía que los ejércitos estaban descompensados.

Si a eso le sumamos que las reglas no siempre están bien definidas, al final se acaba discutiendo. Tengo la sensación de que en la mayoría de las partidas ha salido alguien enfadado. Yo, que soy un hombre tranquilo, me he enfadado mucho jugando al Warhammer.

La rueda que gira sin fin






Por último, también es muy frustrante la sensación de que Warhammer es una rueda que nunca para. La sensación de que si no le dedicas tiempo a las novedades, el sistema te acaba echando. En realidad es algo inherente a Warhammer. Es su estrategia y si la mantienen es porque les va bien.

El caso es que Warhammer siempre cambia. Creo que el juego es un sistema que llaman "perfectamente desequilibrado". En este sistema siempre habrá un ejército con ventaja. Entonces, el siguiente ejército que salga estará diseñado para batir al anterior ejército. Después saldrá otro para batir a este último y así siempre. Además estos cambios son cada tres o cuatro meses. Por lo tanto siempre está desequilibrado. Si tienes mala suerte, tu ejército puede tener desventajas durante años. Por supuesto, la gente que sabe jugar puede sacar petróleo de cualquier ejército, pero, una vez más, para eso hay que jugar mucho.

Además están los cambios de edición. Puede parecer que Magic cambia mucho, pero el Warhammer cambia mucho más. Cada tres o cuatro años cambian todas las reglas con una nueva edición. Lo básico no cambia, pero son los miles de detalles los que sí lo hacen.

Al final te queda la sensación de que están jugando contigo. De que sacan cosas nuevas para que siempre tengas que estar comprando cosas nuevas. Por ejemplo, las minis cada vez cuestan menos puntos, por lo que siempre necesitas más para jugar.

Lo que nos lleva a que el Warhammer no es muy barato. Tampoco es que sea carísimo, pero es caro. Además los precios no hacen más que subir y subir y eso no ayuda. Tienes la sensación de que se aprovechan de que eres un friky, de que a la Workshop le da igual lo que pienses. Si la gente se queja de los precios ellos responden que Warhammer es un lujo. Pues que les aproveche. Por lo que te cuesta una unidad cara de Warhammer tienes un juego de mesa grande, que tiene mucha más vida.

Condes Vampiro

Para jugar una tarde hay otros juegos mejores

 Me gusta jugar. Mucho. Pero el Warhammer no renta. Es mucho más cómodo abrir una caja, jugar con lo que viene dentro durante un par de horas o tres, y luego seguir con tu vida normal.  Además creo que el juego no es tan bueno. Lo mejor del Warhammer son las minis y la ambientación. Las reglas son demasiado largas, demasiado confusas, demasiado abiertas a interpretación, demasiado complicadas.  Tal vez si tienes mucha soltura no sea tanto problema, pero para jugar de vez en cuando es demasiado complejo. Lo dice alguien a quien nunca le ha molestado aprender reglas.

Los juegos modernos pueden ser mucho más divertidos, más intensos e igualados con muchas menos reglas. También puedes jugar con más variedad de gente.



Es divertido tener tu ejército. Es divertido batallar con tus minis que has pintado tú. Pero no es tan divertido. La verdad es que la mayor parte del tiempo acaba siendo un rollo. Hay muchos otros juegos a los que cuesta mucho menos jugar y pueden ser mucho más divertidos.

 

Warhammer es un Hobby, no es un juego

El problema es que el Warhammer no es un juego, es un hobby. Uno no "deja" un juego. Lo vende, o decide que no le gusta y no lo va a jugar más, pero uno no deja el Agrícola o el Carcassone.

Warhammer tiene  dos caras como hobby. Por un lado está la parte de pintar (o colorear) y por otro lado la de jugar. Pero ambas son un hobby. La de pintar está claro, pero la de jugar también lo es. Porque no es sólo jugar y ya está. Hay mucho más. Hay que prepararlo con mucho tiempo, tener las minis preparadas. Probablemente dedicar mucho tiempo a pensar la lista de ejército, intentar esbozar tácticas o estrategias e incluso estudiar estrategias de otros.

Pure art, by volomir
Por eso como juego no vale la pena. Porque no es sólo un juego, requiere mucho más esfuerzo. Si sólo estás dispuesto a dedicarle el tiempo que dura una partida, mejor cómprate un juego que lo sustituya.

¿No sé podría salvar?


Usando el sistema de echar dos partidas rápidas una tarde, se alivia un poco el efecto de que un error te eche abajo toda la partida y que en la segunda partida hay menos cosas que leer. También se podría prohibir leer los libros durante la partida y que cada uno sólo pudiera llevar los atributos y habilidades puestos en la lista de ejército pero no parece muy factible.

También estoy bastante seguro de que si juegas mucho, el tema de estudiarte las reglas y los libros antes y durante las partidas se reduce mucho, aunque sigue quedando el rollo de trasladar las miniaturas.

Quizá hubiera una forma de salvarlo. Tal vez si elijo un set de reglas y no actualizo nunca más los libros de ejército. Me gusta la filtrada, porque es distinta, por las misiones y por el sistema multijugador. Además no es de nadie. Lo malo es que puede que tenga algún problema fatal que la haga injugable o muy desequilibrada. Otro problema es que puede que no tenga todas las reglas para los Codex nuevos, pero siempre se puede hacer reglas de la casa.

De todas formas, eso no solucionaría la raíz del problema, que es el tremendo esfuerzo que hay que hacer si juegas sólo de vez en cuando. 



Imagen Gratuita


¿Por qué ahora?

Si he jugado tanto tiempo, no debía ser tan malo, ¿no? No, claro que no. Si fuese tan horrible lo habría dejado antes y nadie jugaría. El problema, supongo, es que han cambiado las prioridades.

Cada vez hay menos tiempo y hace falta sacar mucho tiempo para jugar. Simplemente nos hicimos mayores: tienes mucha más libertad, pero también tienes muchas más obligaciones. Al final no tienes mucho más tiempo y el que tienes quieres aprovecharlo más. Ya no hay tardes perdidas sin nada mejor que hacer que estudiarse el libro de ejército. Por supuesto, no puedes dedicarle todas las tardes de una semana a preparar una partida y casi un día entero a echarla.

Pero para mí no fue el empezar a ser mayor lo que lo remató. Le dejó herido de muerte, pero seguía estando allí. Fue por exceso de entusiasmo.

Hace cosa de un año, supongo que después de una partida especialmente lenta, me puse a hacer un resumen de las reglas, algo fácil que pudiera ser consultado en el móvil y en lo que se pudiese buscar. Algo que hiciese las partidas más rápidas. Lo hice y, aunque me costó bastante, me quedó más o menos bien. Pero algo iba a pasar. Antes de que lo pudiera usar apareció en internet el supuesto borrador de la siguiente edición.

En cuanto pude me hice con él y me sorprendió bastante lo que vi. Mis amigos dicen que soy raro porque me gusta leer reglas. Es verdad que me gusta leer reglas e imaginarme cómo se juega. Es simplemente porque me gusta mucho la novedad en los juegos (new is always better), no porque me gusten las reglas per se ni nada por el estilo.






Dicho esto, me gustó lo que ví. En esta versión filtrada las reglas estaban mucho más claras y tenía un sistema de acciones que lo hacía todo más estructurado. Aunque era un poco más difícil de leer, lo hacía todo más exacto. Además tenía algunas ideas interesantes, como cambiar la fase de asalto por la de disparo, lo que por lo visto hacía el juego más rápido. Otra cosa que me encantó era lo bien que parecía que estaban resueltas las partidas multijugador. También reducía un poco el azar (un poco) haciendo, por ejemplo, que sólo hubiese un tipo de misión. Parecía que equilibraba un poco las cosas.

Emocionado por algo nuevo, me puse a repetir lo que había hecho para 5ª edición con esta versión filtrada, convencido de que iba a ser el futuro. Le dediqué mucho esfuerzo y aunque quizá me quedó un poco peor y más largo que el anterior, lo terminé. Estuve algún tiempo intentando organizar una partida, pero antes de que lo consiguiera todo cambió. Otra vez.

Salio 6ª edición. La oficial, la de verdad. Empecé a leer opiniones sobre las reglas nuevas y no tenían nada que ver con la edición filtrada. Los cambios que me gustaban habían desaparecido. Había mucho más azar. ¿Objetivos que o te dan bonus o explotan dependiendo de un dado? Muy justo.

Por lo visto, el sistema nuevo no buscaba más equilibrio, si no todo lo contrario. Buscaba mejores historias, que una tirada de dados pudiera cambiar la partida.

I hate you


No me gustaba lo que oía, no me emocionaba lo que leía, pero, sobre todo, no me apetecía nada volver a leerme un reglamento entero, mucho menos intentar hacer un resumen. Así que lo dejé, ni siquiera le eché un ojo.

El día que realmente me dí cuenta fue el último fin de semana que estuve de rodríguez. Era la oportunidad perfecta para intentar echar un Warhammer. Pero no le apetecía a nadie, ni siquiera a mí. No me apetecía elegir una edición de reglas, estudiarla, coger el libro de ejército, estudiarlo, buscar las minis, ver cuáles estaban rotas, pegarlas, hacer una lista de ejército, meter las elegidas en alguna caja procurando que no se rompieran, buscar escenografía, un sitio donde jugar, una mesa, después un ratillo de tirar dados y leer reglas, para después recoger las minis y no querer volver a oir hablar de ello en un mes.

Además la semana siguiente salieron los nuevos Demonios del Caos. Las minis no me llamaban, y ni siquiera quería saber cómo funcionaba. ¿Cómo puede haber otra edición de Demonios  ya? ¡Pero si salieron anteayer! Se acabó, que le den.

Mejor echamos un Agrícola o un Cosmic Encounter. O si tienes mucho mono, un Cruzada Estelar o un Heroquest o un Descent. Y si tienes mucho mucho mono, pues te puedes comprar el Chaos in the Old World, que por lo visto es buen juego.

Aunque no es tan fácil jugar al Cruzada Estelar, o al Heroquest o al Descent. Pero eso es una historia para otra ocasión.

Old School!

Farewell


En realidad, lo que yo quería escribir era cómo me sentía al haber decidido que iba a dejar de hacer algo que ha sido parte de mí muchos años. De cómo me sentía al decidir que se acabó el decir "a lo mejor mañana". De cómo había decidido que no me iba a gastar un euro más en minis que luego no iba a usar. De decir esto en lo que he invertido tanto, lo dejo. Lo dejo porque me he hecho mayor, lo dejo porque no tengo tiempo, ni tengo ganas. Lo dejo porque a veces hay que elegir.


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Han pasado tres o cuatro meses desde el último párrafo. Me volvió el mono del Warhammer y muy fuerte. Me leí las reglas de sexta edición. Incluso saqué notas. Había cosas interesantes, había cosas que no me gustaban. Incluse tomé notas sobre cuáles me gustaban y cuáles no. Pero poco a poco el mono empezó a desaparecer. Ya no queda nada. Los planes para salvar el Warhammer volvían a parecer descabellados. Entonces llega otro cambio más. Nuevos Tau. Minis nuevas, algunas minis chulas. Reglas nuevas, algunas interesantes, otras no. Pero reglas nuevas, reglas para la nueva edición. No puedo seguir el ritmo. Es difícil aceptar que hay cosas que ya no sucederán. Quizá vuelva a jugar, quizá en quinta, quizá en filtrada, con los códex que tenemos ahora.  Tal vez cambiando alguna regla. Quizá. Algún día.


viernes, 19 de abril de 2013

Quizá el Señor de los Anillos de Peter Jackson no es tan malo



El título lo dice todo, pero como esto no es Twitter, me puedo explayar un poco (o mucho). De paso uso esto del blog para algo un poco distinto.

Al grano, nunca me han gustado mucho las pelis del Señor de los Anillos de Peter Jackson. Las despreciaba y cuando hablaba de ellas me ponía un poco "vehemente" de más. Muy indignado, dirían algunos.


Hace poco vi un par de críticas sobre el Señor de los Anillos. Buenas críticas, de gente a la que sí que le gustaban las películas. Me pareció que había cosas que decían que tenían sentido y que a lo mejor había sido un poco injusto con las películas, cegado por mi ira de fan.


El Señor de los Anilos y yo.

Yo ya conocía el Señor de los Anillos antes de que hicieran las películas. Me leí los libros relativamente pronto, no recuerdo exáctamente cuándo, pero tendría unos 12 años. También me he leido el Hobbit, el Silmarillion (dos veces) y un montón de material de J.R.R. Tolkien, como los Cuentos Perdidos ó los Cuentos Inconclusos, aunque estos últimos no sé si me los terminé. Tenía calendarios e incluso una enciclopedia de Tolkien. Resumiendo, que era un poco fan.
¡Fellowship tendría que haber sido compañía! ¡Compañía!

Aunque tengo algo que confesar. Antes de leerme el libro había visto la película de dibujos. Por lo tanto, mi imagen mental de la saga tiende un poco a parecerse a esa película y no a la mucho más épica de Peter Jackson. Así que probablemente no haya sido muy objetivo. 

Habiendo visto las dos, no es que la película de dibujos sea mejor que la otra, pero tenía menos cosas que me enfurecen. Por lo menos era más "sutil". Aunque es verdad que Gimli era más alto que Legolas y que llevaba un gorro como los de blancanieves y los siete enanitos.


También es verdad que nunca las he visto en versión original. Además, cuando las vi había leido los libros hace poco y me puse en modo fan destructor, criticando todo lo que no era como yo esperaba. Creo que en el fondo y de forma egoísta, me molestaba que cogieran algo restringido y lo abriesen al gran público.

Por otro lado, hace mucho que vi las de Peter Jackson y puede ser que con el tiempo haya olvidado cosas que no me gustaban.

Algunas cosas buenas.

Objetivamente, las películas no pueden ser tan malas si a tanta gente le han gustado. Por lo menos deben de ser entretenidas y emocionantes.



Como mínimo, las películas están bien hechas y resultan creíbles. En general no parece que estés viendo aun par de actores con espadas de madera luchando contra monstruos de cartón piedra. Si no te esfuerzas en buscar fallos, está bien conseguida. Resumiendo, no es nada cutre, está "bien hecho". Los paisajes y los escenarios están muy bien, el vestuario está conseguido, la música es épica, los efectos especiales estaban bien y en general las caracterizaciones son buenas.


No nos vamos a quejar de paisajes.


En cuanto a los actores, hay muchos que no me terminan de encajar, pero a la gente le gustan así que no deben estar mal, y no habiéndolas visto en versión original tampoco puedo juzgar bien. Eso sí, podrían haber reducido un poco el nivel de contradicción capilar, especialmente entre los elfos.


Just for Men color platino, no apto para cejas.

Respecto a los cambios con respecto al libro, hay algunos que me parece que tienen mucho sentido. Tom Bombadil no encaja con el resto de la película (ni del libro) y no aporta nada a la trama, así que está bien quitado (la de dibujos ya lo quitó). Otro de los cambios que recuerdo es de que Arwen rescata a Frodo, en vez de un tal Glorfindel. Eso me parece bien, porque Glorfindel no es un personaje nada importante, de hecho creo que no vuelve a salir. De esta forma Arwen hace algo, porque en el libro no hace nada reseñable. Lo único malo es que hace que Eowyn sea menos única y que después de eso Arwen no vuelve a hacer nada ni medio interesante.

   También hay cosas que se podrían haber cambiado para que se adaptaran mejor a la película, pero es algo difícil, más cuando tienes una legión de fans mirando con lupa todo lo que haces. Por ejemplo, se podŕia haber intentado acortar un poco el final, quitado algún personaje si no daba tiempo a ponerlo o cosas así.Sobre todo se podría haber intentado que fueran un poco más cortas.

Así yo también gano.

Lo que no soporto.

Sin haberlas visto hace tiempo, se me hace más difícil recordar las cosas que no me gustaron, pero creo que los principales problemas que tengo con esta trilogía son dos: la longitud y la falta de sutileza. También hay bastantes "flipadeces" que no vienen a cuento y alguna escena que no me gusta cómo está resuelta, como la del Balrog. (SPOILERS AHEAD)


Para mi gusto la pelis son muy largas. Comprendo que los libros son muy largos y que pasan muchas cosas, pero una película tiene que tener en cuenta el tamaño de la vejiga humana. Y no quiero ni contar las versiones extendidas.  Pero bueno, lo de hacer tres películas largas de tres libros puede tener un pase. (Lo que no lo tiene es hacer tres películas largas de un libro corto como el Hobbit.)

Lo que me parece peor es que aún habiendo hecho las películas larguísmias hay cosas que no están bien resueltas en la versión comercial (a veces incluso ni en la versión extendida), como por ejemplo el final de Saruman. Si no cabía en la versión normal, podrían haberle dado un final antes. Es muy importante saber recortar, aunque por supuesto es mucho más difícil que meterlo todo. Por ejemplo, le podía haber dedicado más tiempo a recortar este post y hubiera quedado mejor.

Preparado para ver la versión extendida.
En cuanto al casting, no soy muy fan de Elijah Wood y el agente Smith se me hace un poco raro de Elrond. Pero una vez más, creo que es mejor no juzgar a los actores doblados.

Las batallas son muy épicas aunque están filmadas de una forma en la que no se ve nada. Además tienen cosas muy gratuitas, como Legolas haciendo skate con un escudo o deslizandose por la trompa de un Olifante. Sin olvidar los chistes malos como el lanzamiento de Gimli.

No te vale haber matado a un bicho de 1000 toneladas, tienes que deslizarte por su trompa para ser más "cool".

Ahora vamos con la escena del Balrog. La odio. Odio como medio segundo después de que caiga el bicho, Gandalf se da la vuelta como diciendo "esto ya está" y entonces le engancha el látigo. Pero no cae. Se queda cutremente enganchado de la roca y susurra "huid insensatos". ¿Huid? ¿De qué? Si el bicho ya se ha caído y el puente roto hace que los orcos no les puedan alcanzar. El "¡Huid Insensatos!" debería haber ido en medio de la lucha con el Balrog, no cuando este ya ha caido y tendría que ser gritado, no susurrado. ¿Y por qué sujetan a Frodo? Por lo menos podrían haber hecho el amago de ir a por él. En fin. No pasa nada, es una escena de miles.

Lo siento pero esto me parece muy cutre.


Sutileza, falta de.

Lo que no soporto, lo que me hace perder los nervios en un asunto tan trivial como éste, lo que casi me hace echar espumarajos por la boca, lo que me enerva y hace que levante la voz es la falta de sutileza.

Principalmente me molesta que no confíe ni en los actores ni en la inteligencia del público. Entiendo que hay que jugar con la música y con los planos para transmitir ciertas sensaciones, pero el problema es que todo lo exagera demasiado, como pensando que la gente es idiota perdida.


 Por ejemplo, me molesta que si Bilbo se ve atraído por el anillo no deje que sea el actor el que lo muestre, mediante gestos, expresiones, que sé yo... ¿ACTUAR? No. Eso no puede ser porque es demasiado sutil. Mejor dibujemos encima de la cara de Bilbo colmillos, pongámosle ojeras y cambiemos los ojos digitalmente, porque si no la gente no lo va a entender.
Na, muy sutil, la gente no lo va a pillar.
Así sí.

Tenemos una muy parecida con Galadriel. ¿Dejámos que sea la actriz la que intente dar miedo y mostrar de alguna forma un lado oscuro? Mmm no sé, a lo mejor es muy sutil. Bueno, pues le podemos añadir algún efectillo, como unos truenos de fondo y un poco de eco en la voz. ¡Tengo una idea mejor! Hagamos todo eso y además cambiemos la imagen por ordenador con un dibujo "muy bien hecho" en el que cambia hasta el color de los ojos cambia.
¿Esto?Esto no da miedo
Mucho mejor. Muy realista.
Y sutil, muy sutil.
Otro ejemplo es Gollum. El muñeco en sí es bastante aceptable, encaja en la idea que tenía y no es demasiado ridículo. Las voces en castellano están bien, en inglés no sé. En general puedo decir que no está mal, que podría haber sido mucho peor. Lo que no me gusta es la forma que tiene de mostrar que tiene dos personalidades. Tener dos voces está bien, pero le parecía demasiado sutil. No, además de eso, cambia de plano cada vez que "cambia de personalidad" y además una tiene los ojos grandes y "tiernos" y el otro pequeños y malvados. Porque sí, porque los espectadores son tontos perdidos. Al final casi parece que hay dos Gollums.
Gollum Bueno
Gollum malo
Gollum bueno... os hacéis una idea.
Ahora hablemos del malo de la película. Sauron. Ya que es el malo, habrá que hacer que se note, ¿no? Que mida tres metros por lo menos. Y que vaya integrado en su armadura. Es poco sutil pero  es más o menos comprensible. Puede tener un pase. No sea que haya que insinuar nada, mejor lo mostramos todo en pantalla y cuanto más grande mejor.
¿Pero quién lleva un anillo en el dedo índice?

Lo que no soporto es el "Ojo de Sauron". Cuando en el libro hablan de que el ojo de Sauron todo lo ve, no creo que estuvieran pensando en un foco en lo alto de una torre que va escaneando el terreno en busca de amenazas. Llamadme loco, pero yo diría que el "ojo de Sauron" era más bien una red de espías e informadores, además, claro, de conjuros y Palantiri varios para ver cosas de forma puntual, pero no demasiado directa ni fiable. Pero eso era demasiado sutil. Los espectadores no lo hubieran entendido. No. Que distraer la atención del ojo de Sauron sea atraer las tropas y los esfuerzos del Señor Oscuro es muy sutil. Mejor hacemos que el faro de Sauron enfoque directamente a Aragorn y compañía. 

Si te va mal de señor del mal, siempre puedes hacerte farero.





Por rizar un poco el rizo, podemos hablar un poco de Denethor (he tenido que buscar el nombre, lo reconozco), el padre de Boromir. Senescal de Gondor. Que es básicamente el rey de Gondor en funciones. Lo lógico sería que fuese alguien regio, con más o menos buena presencia y buenos modales, aunque sólo sea en apariencia. Ya... pero es que es malo. Pongámosle mejor un pelo churretoso. Y que mire muy mal. Y que maltrate a Pippin (¿o era a Merry?) sólo por divertirse. Y el toque final. Que coma con las manos dando mucho asco. Es que si no a lo mejor alguien piensa que no es malo o que simplemente es que ha perdido un poco la cabeza. No, que se vea claramente lo malvado que es.
¿Señor Jackson? Ya tenemos a Denethor.
Mmm demasiado regio, ponedle el pelo curretoso.
Mejor, pero que ponga cara de perro.
Mucho mejor, pero por si acaso hacedle que coma como un cerdo.

 Perfecto, sutil.
Y ya que es malo, que se prenda fuego y corra 3500 metros en llamas, atravesando puertas y pasillos para después tirarse por un precipicio convenientemente situado (un poco lejos sólo) de tal forma que no caiga encima de nadie y que no tenía ni una mísera valla.

Una distancia razonable para correr mientras te quemas vivo.


Y ahora queda mi parte favorita. Favorita por ser la más odiada me refiero. Grima lengua de serpiente. En el libro, Grima es el consejero del rey Theoden, aunque en realidad sirve a Saruman. Para ello, se ocupa de convencer a Theoden de que está viejo y que no debe involucrarse en ninguna lucha. Básicamente, le manipula. Con palabras. Pa-la-bras. Porque las palabras pueden usarse para convencer. Porque las palabras sirven para muchas cosas y uno de los usos puede ser manipular. Manipular con palabras. Sin magia. Las mentiras y las medias verdades son muy poderosas.

 Esto se puede hacer en una película. De hecho la película de dibujos lo hace bastante bien. Falla un poco en que se ve claramente que Grima es malo (ese nombre no ayuda), pero por lo demás está bien.

Es cierto que no inspira mucha confianza.
Ahora veamos la versión de Peter Jackson. Grima es un personaje caracterizado de la forma más repulsiva posible. Es más feo que Gollum. No fuera a ser que alguien pensara que era bueno. Palidez mortal, ojeras de emperador Palpatine, ropas totalmente negras, sin cejas y, por supuesto, pelo churretoso. Por lo visto en este mundo los malvados no pueden usar champú. Excepto Saruman. Pero ese pelo tan lacio y esas cejacas negras de contradicción capilar no pueden esconder nada bueno.
Durante casi medio milisegundo dudé de si era bueno o malo.
Por si acaso el aspecto de Grima era sutil, resulta que en esta versión no es que Grima haya convencido al rey Theoden de que está para el arrastre. No, es que está maldito. ¿Gracias a la lengua mágica de Grima, por eso se llama lengua de serpiente? Claro. Claro. Pero el verdadero causante del estado es un hechizo de Saruman. ¿Para qué hace falta este personaje, si Theoden está hechizado por Saruman? ¿Será que la lengua mágica de Grima lengua de serpiente actúa como amplificador de la señal de hechizos y maldiciones de SarumanTV?

Si la enfermedad del rey no fuera un hechizo (como en el libro) podrían haber quitado a Grima y haberle dado un final digno a Saruman dentro de la versión comercial.



Llega Gandalf, ve el pastel (¿nadie se había extrañado de nada? ¡si el tipo tenía telarañas y musgo por encima!) lo desencanta y el rey Theoden rejuvenece 40 años en  3 segundos. También muy bien Saruman, descubriendose al hablar con Gandalf. Bravo. Además de ser cutre con ganas, le resta mérito a que el anciano rey salga de su retiro y vuelva a empuñar las  armas, porque no es que estuviera viejo, simplemente estaba poseído.

Tratamiento antiedad Gandalf.



Conclusión

La verdad es que me ha sorprendido todas las cosas terribles de las que me acordaba y me he quedado a gusto soltándolas. Pero hay que reconocer que por lo menos hacen un buen trabajo ambientando el mundo y dando vida a los personajes. Por supuesto nunca será como te lo imaginas. Pero bueno, entiendo que a la gente le pueda gustar. Creo que me hubiera gustado más si hubiera cortado alguna cosa y si no tratase al público como si fueramos tontos.

¿La volveré a ver? De momento no, pero quizá algún día, si la veo en la tele y no tengo nada que hacer... Aunque pensar en tres horas de esto me quita todas las ganas. Dejémoslo en un no... de momento. Pero puedo entender a la gente que le gusta. En realidad, son sólo unas cuantas cosas las que no me gustan. ¿Y lo bien que me lo he pasado criticándolas? Es lo mejor de ver la película de un libro que conoces, poder indignarte y decir "eso no era así" cada treinta segundos.


Versión Extendida del Artículo


Para los que se han quedado con ganas de más (no sé si habrá alguno), la versión extendida de las "sutilezas". Únicamente para los fans más acérrimos porque sólo sale en la versión extendida. Boca de Sauron. Me hace pensar que no es que le parezca que el público no entiende las sutilezas, sino que él mismo no las comprende.

"Pero señor Jackson, que se llame "boca" no significa que simplemente sea una boca. Tendrá que ver por algún sitio, ¿no?" "Tu calla, que si no la gente no lo va a entender. Y ponle los dientes más asquerosos que puedas."

 Por lo menos da para montajes graciosos.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Hold the fence



Everything was perfect, life was as planned.

Until the wind came, harvesting everything the humans carefully seed.

We tried to hold tight, but the wind ripped us from the land.

The whirlwind blew their mall away.

Our beautifully crafted houses collapsed. The wind demolished them to little pieces, chunks of wood and metal. Without our homes, we were shelterless.

The fence lasted longer. It fight to the very end. But the wind was relentless. Inch by inch, the fence started to fall down. For a moment, the fence stood still. Then, the wind came back. Nothing was left.

Without the fence, the hope run away from us, like wild horses in an open pen.

But nothing is as stubborn as men. So we will fight back. We will rebuild our homes. And if the wind destroys them again, we will rebuild them again.

Until the day we die.

miércoles, 16 de enero de 2013

El post de todos los años


Ya va siendo hora. Ya toca mi post anual. Bueno el año pasado hubo dos o tres, pero ya me entendéis. Todos los años por estas fechas, coincidiendo con el año nuevo y mi cumpleaños escribo una entrada sobre cómo pasa el tiempo y en la que digo que me siento mayor y que me da miedo el futuro y cosas así.

Normalmente esta entrada nace con el firme propósito de comenzar una nueva etapa en el blog y de escribir como mínimo una vez al mes. Este año es un poco diferente. Por primera vez desde que empecé el blog, no tengo como propósito de Año Nuevo escribir más en el blog, darle vida. Este año no. Simplemente no me apetece.

Me pregunto a que se deberá ese cambio. Quizá por fin me he dado cuenta de que no va a pasar. Quizá me haya aburrido de esto del blog, que no era más que una forma de quejarme por todo y soltar alguna chorrada ocasional.

Tal vez, simplemente no encuentro sentido a escribir en un blog. ¿Para qué sirve? ¿Qué lo diferencia de escribir en un cuaderno en casa? La diferencia es que lo ve más gente. Más gente son unos pocos amigos y familiares y algún internauta perdido que ha llegado aquí por error.

Por lo tanto, sólo sirve para compartir algún pensamiento con gente a la cual normalmente se lo puedo contar en persona. Por supuesto también tiene un punto de crear algo que el mundo puede ver, pero aunque pueda no quiere decir que lo haga. Quizá ese sea el punto, lograr algo, algo tangible, relevancia. No, hay una palabra mejor. Trascendencia, un puntito de inmortalidad.

 Más importante aún, ¿debería? Cualquiera puede llegar a relacionarme con el blog y leer lo que escribí en él. Por supuesto no hay nada que no quiera que la gente lea, pero tal vez pueda dar una idea extraña de quién soy. O mejor dicho, de quién fui. Aunque tampoco creo que haya cambiado tanto.

Por ejemplo acabo de cambiar la foto porque en ella se veía una máscara de V. Cuando la puse me pareció gracioso e intentaba imitar a los malos de cierta serie de Anime. Hoy, esos malos ya no me gustan y la máscara tiene unas connotaciones que no existían cuando puse la foto. La verdad, cuando la hice me gustó, pero ahora me resultaba un poco ridícula.

Supongo que es lo normal, la gente cambia un poco con el tiempo y los gustos evolucionan. Yo por ejemplo ya voy teniendo edad de empezar a escuchar música clásica, cambiar la fantasía por historia, de empezar a salir a correr y de intentar dejarme barba (spoiler: sólo me sale perilla). Por supuesto pienso seguir jugando siempre que pueda. Ya sé lo que estáis pensando, "ya esta otra vez el abuelo cebolleta haciéndose el viejo". Pero en realidad ya va tocando.


Ya voy teniendo una edad. No soy aquel chavalín que empezaba a ir a la universidad y creía que ya estaba a vuelta de todo. Simplemente estoy impresionado de que haga ya casi diez años de aquello. Diez años... Antes, si le sacabas diez años a alguien, era un niño de teta. Ahora ese alguien puede votar.


Tengo la sensación de que el mundo en el que vivimos intenta convencernos de que vamos a ser jóvenes para siempre, tal vez, porque con ese espíritu consumimos más. Un ejemplo muy tonto: cuando me saqué el carné joven ponía claramente "menor que 26". Ahora dura hasta los 30. Otro ejemplo: en la tele hay muchas series de actores de 40, que hacen de personajes que tienen 30 pero una edad mental de 15 y creo que muchas veces la gente imita lo que ve en la tele, aunque sea a un nivel subconsciente.

Este año todo es parecido al anterior. Llega un momento en el que la vida es más estable, supongo. Las diferencias que he creído notar son que este año mi cumpleaños ha llegado casi sin que me enterase y que la gente ya no te dice "todavía eres muy joven", si no que te llaman abuelo o te animan a aprovechar lo poco que te queda para los 30.

Por supuesto, queda mucho por hacer, pero no puedo menos que pensar que nuestros padres con esta edad ya eran padres o por lo menos eran realmente gente mayor, madura. Y en la época de nuestros abuelos mucho más. Por supuesto no era tiempo para tonterías, pero creo que la sociedad nos sigue tratando como si fuéramos críos y muchas veces nos comportamos como tales. Yo por lo menos no tengo la sensación de ser una persona completa y madura. Creo que me he creído esos mensajes con los que nos bombardean de que seremos jóvenes para siempre. Pero cuidado, pasado mañana, y sin que nadie nos avise, seremos ya "viejos" y nadie nos hará caso ni nos intentará convencer de que no lo somos y puede que sea un trauma para esta generación, ese cambio tan brusco. O puede que las circunstancias nos despierten y nos hagan caer del árbol maduros o no.

O tal vez, por los siglos de los siglos, todo el mundo ha estado tan perdido como nosotros y aparentaban mejor.

Pero se me acaba el tiempo y creo que no hago más que liarme yo sólo y este post tiene que estar hoy, así que resumamos. Me he cansado un poco del blog, la gente me llama viejo pero tengo la sensación de que estoy un poco verde para la edad que tengo, así que a ver si leo y estudio algo este año. No voy a pedir aprender algo o madurar, porque hay que tener cuidado con lo que deseas, que puede hacerse realidad.

Nos vemos


PD. Realmente me he notado muy torpe escribiendo esto, debería coger práctica.
PDD. Sí claro, voy a escribir más... mañana.







miércoles, 4 de abril de 2012

La revolución de los juegos de mesa




Los juegos de mesa me gustan, me gustaban incluso cuando no se había inventado el Colonos y casi todos los juegos que había eran el Monopoly, el Trivial y el Risk. Ahora, con tanta variedad y tantos juegos buenos, me gustan todavía más.

Puede parecer que ahora hay muchos juegos más que antes y que antiguamente sólo existían esos juegos clásicos que a casi nadie le gustaban, pero haciendo memoria te das cuenta de que no es del todo cierto. Sí que hay más juegos que antes, pero existían muchos más juegos que esos tres.

Es verdad que hay muchos juegos antiguos que no conocía y otros que nunca llegaron a España, pero también hay juegos que crearon compañías españolas. He estado haciendo memoria de a qué juegos jugué antes de esta "revolución". Mis padres tenían un juego tan raro como Kroll & Prumni. También tenían el MAD, con el que nos hemos reído un montón. Mis tíos de ambos lados tenían un montón de juegos de mesa que me encantaba probar. Recuerdo el Lepanto, un Stratego pero de Drácula, el Asalto al Banco de Inglaterra, la edición original de La fuga de Colditz, La Segunda Guera Mundial, un juego sobre El templo Maldito, un juego del estilo del ajedrez pero con mafiosos, aparte de los clones del Monopoly como La ruta del Tesoro o Petropolis.

Además de estos, también tuve muchos juegos cuando era pequeño, aunque la mayoría eran más juguetes que juegos, al estilo Cocodrilo Sacamuelas, Carnibola, Tornado Rex o Pepe Brazolargo. Mención aparte merece la versión de Atmosfear de Star Wars.

   El problema de estos juegos es que casi todos eran juegos para niños y la mayoría creo que eran bastante malos. Por supuesto, no todos los juegos antiguos eran malos, pero creo que era la norma.



   En los últimos años, creo que desde el Colonos de Catán (1995) empiezan a aparecer más y más juegos y entre ellos muchos muy buenos. Pero la mayor diferencia es que cada vez hay más juegos para adultos. También empieza a tener importancia quién ha diseñado un juego. De hecho creo que hay ya aficionados a ciertos diseñadores, igual que hay gente aficionada a las películas de un director.

Por supuesto este cambio no ha sido de repente. Estoy convencido de que Magic: The Gathering (1993) ha tenido algo que ver y por lo visto está lejanamente inspirado en el Cosmic Encounter (1977!). Así que seguro que ha sido un cambio más o menos gradual. Lo que me sigo preguntando es por qué.

Puedo entender la evolución de los videojuegos, desde juegos básicamente para niños a juegos para todas las edades, a medida que la técnica evoluciona y a medida que la gente que jugaba a ellos de pequeños ha ido creciendo, sirviendo de público y de creadores de juegos más elaborados y serios.

Pero en el caso de los juegos de mesa, no ha hecho falta una evolución técnica. Los componentes básicos de los juegos de mesa (tableros, fichas, cartas y dados) están ahí desde el principio. ¿Qué es lo que ha cambiado entonces?

Quizá hacía falta una evolución de otro tipo, una evolución de concepto. Es cierto que hasta hace poco parecía que si no tirabas un dado para mover un peón por el tablero no era un juego de mesa, y que quizá haya hecho falta tiempo y muchas pruebas hasta que se ha encontrado otra forma de hacer juegos de mesa. Aunque, por otro lado, ya existían juegos distintos hace tiempo, véase el Cosmic Encounter o Diplomacy (1959!). De todos modos, si aceptamos esta premisa, la pregunta sería ¿por qué ahora y no antes?

¿Por qué? ¿Por qué cada vez hay más juegos de mesa? ¿Por qué en general los modernos (a partir del 1995 o así) son mucho mejores que los antiguos?

¿Será que quizá ahora la gente tiene tiempo para aburrirse y antes no? Quizá nuestros antepasados trabajaban de sol a sol y no tenían tiempo para entretenerse, aparte de los juegos de cartas clásicos y de las fiestas.

¿Será que por fin se acepta que hay más formas de divertirse aparte de emborracharse y/o bailar? No me refiero sólo a salir de fiesta, sino a la constante universal de bailar en las fiestas y celebraciones como forma de esparcimiento. Parece que la gente que se queda en casa jugando ya no son considerados parias.

¿Será que alguien se ha dado cuenta de que esto es un negocio? Puede ser, pero por lo visto antes era un negocio sólo dirigido a los pequeños de la casa. Además, parece más una consecuencia que una causa.

¿Será que no sabemos aburrirnos? Puede ser que en este mundo acelerado en el que vivimos si perdemos un sólo segundo de nuestro tiempo nos estresemos tanto que no seamos capaces de inventarnos  cosas que hacer, necesitamos que eso nos lo den hecho. Además, en nuestros días estar aburrido parece una lacra social, algo que debe ser evitado a toda costa.

¿Será que ha aumentado mucho el nivel intelectual de la población? Quizá ahora somos más listos (no creo) y  disfrutamos poniendo a prueba nuestro intelecto contra el de los demás.

¿Será que no sabemos relacionarnos con los demás? Puede que en este mundo totalmente digitalizado ya no sepamos estar con otras personas sin algo delante.

¿Será que pasamos demasiado tiempo en el mundo digital y echamos de menos jugar contra otros seres humanos con los que poder hablar directamente e interactuar con algo físico? Es algo que tienen los juegos de mesa que los videojuegos no tienen y en un mundo donde casi todas las interacciones sociales son virtuales se agradece una actividad que es cara a cara.

¿Será que necesitamos conflicto con otra gente y es una forma de soltar agresividad de forma controlada? Me explico, en una partida del Bang! puedes ser todo lo traidor que quieras y, en teoría, luego no pasa nada porque es un juego. O jugando a cualquier wargame te dedicas a destruir tanques y tropas o naves o lo que sea que se te ponga por delante.

¿Será que necesitamos nuevas experiencias y sentir que somos otra cosa y hemos dejado de leer? Hay muchos juegos que se apoyan en la "experiencia". Por ejemplo en el Heroquest te conviertes en un bárbaro o en un mago que va masacrando esqueletos, orcos y demás monstruos.

¿Será que somos más infantiles? Quizá sólo estamos buscando una excusa para poder jugar con juguetes sin que nos digan nada. Aunque esto no tiene por qué ser malo, quizá por fin nos hemos dado cuenta de que no es malo ser como niños para divertirse y que no hay que tomarse la vida tan en serio.

¿La gente se aburre, tiene más tiempo libre, somos más infantiles, necesitamos "jugar", es decir disfrutar o pasárnoslo bien constantemente? ¿Si no nos divertimos sentimos que estamos perdiendo el tiempo? ¿Se acabó la cultura del esfuerzo? ¿No tiene nada que ver con lo anterior? ¿Es consecuencia de que vivimos muy bien? ¿Demasiado bien incluso?

¿Será la crisis? Un juego es una inversión, pero suele ser bastante rentable. Por un poco más de lo que cuesta un DVD puedes tener un juego decente, al cual puedes usar muchas veces sin que te aburras. No puedes ver una película muchas veces sin aburrirte. Si lo comparamos con ir al cine, la diferencia es todavía mayor.

¿Será por el aumento de los "frikys" del mundo y que ahora están conectados tienen suficiente peso? Si es por el aumento del frikismo, entonces la pregunta es por qué ese aumento.

¿Será que no sabemos disfrutar de la vida y necesitamos que nos entretengan?

¿Será que nos da miedo pensar o darnos cuenta de que la vida da miedo y se acaba o está vacía y necesitamos rellenar ese tiempo con algo, ya sea televisión, juegos, consolas o cualquier cosa?


¿Qué creo yo? No lo sé. Por una parte hacía falta una evolución a una cosa más seria, muchas pruebas para encontrar cosas que funcionaran,  gente con dinero y tiempo para que aparezca la figura del "diseñador de juegos". Pero sobre todo hacía falta un público al que le pudiera interesar eso. Lo que no sé es lo que ha hecho que exista ese público. Me parece que antes no existía. Tengo la sensación de que nuestros abuelos no tenían tiempo para estas cosas y que nuestros padres hacían cosas más serias. A lo mejor tampoco tenían tiempo, quizá las nuevas tecnologías nos han dado tiempo que antes no teníamos. Pero quizá es que no tenían cosas con las que jugar. Lo más probable es que vivimos muy bien, tan bien que tenemos tiempo y dinero que gastar en ocio. Y no nos damos cuenta.




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